Ser testigos de la esperanza

Ser testigos de la esperanza

10 de marzo de 2021 0 Por admin

Él, que es el pasado, el presente y el futuro de su vivir…


MENSAJE DE LA VIRGEN DE MEDJUGORJE  25 de diciembre de 2020

(a Marija)

“Queridos hijos: Les traigo al Niño Jesús que les trae la paz, Él, que es el pasado, el presente y el futuro de su vivir. Hijitos, no permitan que se apaguen su fe y la esperanza en un futuro mejor, porque han sido elegidos para ser testigos de esperanza en cada ocasión. Por eso estoy aquí con Jesús para que los bendiga con Su paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”


La paz que es el gran deseo de toda la humanidad de nuestro tiempo, y que la anhela de dos formas habituales: como la exclusión de la guerra o la violencia entre los pueblos, o como la superación de los conflictos que afectan a la sociedad humana,  mediante el ejercicio de una auténtica justicia.

Pero la verdadera pa consiste en la ausencia de toda angustia, carencia  e incertidumbre. Y eso solo puede ocurrir en el interior del corazón humano, por la posesión interior y verdadera del auténtico bien que es el amor de Dios, el único capaz de sumergirse en las profundidades entrañables de la conciencia y del alma, en lo secreto, donde solo ve el Padre Celestial…. (Mt. 6,6)

“El verdadero Shalom y el verdadero equilibrio interior surgen de la paz de Cristo, que proviene de su Cruz y genera una nueva humanidad, encarnada en una infinita lista de santos y santas, inventivos, creativos, que han ideado nuevas formas de amar. Esta vida como hijos de Dios, que por la sangre de Cristo buscan y encuentran a sus hermanos, es la verdadera felicidad”, dijo el PapaFrancisco en su catequesis del 15 de Abril del 2020.

El Santo Padre afirma que “el Señor entiende que su paz es diferente de la humana, cuando dice: ‘Les dejo la paz, les doy mi paz. No como la da el mundo, yo se las doy’ del Evangelio de San Juan (Jn 14,27)”.

La  paz que Cristo nos ofrece tiene un valor incalculable. Es adquirida por la inmolación de un Cordero que es el Primogénito del Padre, y el dolor del Corazón Materno de María Santísima. Por su sangre y su gracia somos reconciliados, redimidos, sanados , configurados y transformados… La Paz de quien es signo de contradicción, pero que se constituye en “luz para alumbrar a las naciones y gloria de su pueblo Israel” (Lc. 2, 35)

 El Sacrificio forma parte de un proceso que garantiza estar en el camino de una auténtica paz. Y la participación en ese sacrificio, por los caminos de la vida de la gracia, de la conversión constante, del compromiso en el apostolado y la caridad, nos configura el testigos de la Pascua, en el triunfo del Señor, sobre las tinieblas que rodean el mundo o que se asoman al interior de las almas.

Madre nuestra, no dejes  de despertarnos con los Mensajes que brotan de tu Corazón Inmaculado, traspasado de dolor y generoso en misericordia para con tus hijos e hijas que abrazaste a los pies del Madero de la Cruz, tal como abrazaste al Niño Jesús en las noches del pesebre o en las incertidumbres de la huida a Egipto. Gracias Madre por el don de la Paz de tu hijo Jesús y nuestro Señor.