SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE DESPRENDIMIENTO

SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE DESPRENDIMIENTO

8 de junio de 2022 0 Por admin

Al Corazón del Divino Niño Jesús por el Materno Corazón de María Reina de la Paz


EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE DESPRENDIMIENTO

La virtud que quiere enseñarte hoy, alma mía, el Sagrado Corazón de Jesús, es la muy heroica del desprendimiento. Tan desprendido de todo lo humano estuvo el Sagrado Corazón, que nada ejercía sobre Él peso, ni influencia alguna, como no fuese la voluntad de su Padre celestial.
Estuvo desprendido de todo interés material, hasta el punto de nacer privado de todo, en una cueva, y morir desnudo de todo, en la Cruz y en el intermedio de su vida, nunca tuvo cosa que llamase suya. Las limosnas que le daba la piedad de los fieles, las volvía Él a los pobres, o las depositaba en poder de sus discípulos.
En cuanto a los afectos de sangre, ninguno de ellos obstaculizó para nada la libertad y desprendimiento del adorable Corazón de Jesús. Niño aún, deja a su Madre y San José y se separa por tres días de su dulce compañía y si éstos se atreven a formular una queja “¿No sabéis, les dice, que a Mí me toca atender primero a las cosas de mi Padre celestial?”.
¡Oh sublime libertad de espíritu! ¡Oh total desprendimiento de lazos humanos! ¡Oh soberana independencia del corazón entregado únicamente a Dios!

No es así ¡oh Jesús mío! mi pobre corazón, esclavo de tantos señores y atado a tan miserables cadenas, que de todas partes detienen su vuelo hacia Dios.
Me ata el amor a los bienes temporales; me ata el ansia por las comodidades de mi persona; me ata el afecto exagerado a los amigos. Mi corazón ha echado tan profundas raíces en esta tierra vil que le rodea, que no sabe vivir sino con ella y por ella. Y así como la planta se nutre y forma de los jugos que bebe del suelo por medio de sus raíces, así mi corazón vive y se nutre sólo de la miseria del mundo por medio de los mil y un afectos que le tienen atado a él.
Desarraiga, Jesús mío, mi alma de esta tierra de pecado, donde no crece, ni florece como debiera sólo para Ti. Que yo viva en este mundo sólo corporalmente, pero viva espiritualmente fuera de él. No me llenen afectos humanos a mí, que estoy llamado a poseer un objeto divino. Haz que encuentre amargura y desabrimiento en todo lo que no seas Tú, para que no se pegue mi corazón más que a Ti.
Si contigo tan sólo he de reinar eternamente, ¿Cómo soy tan fácil en entregar mi corazón a esas tristes criaturas que tan pronto voy a abandonar?


“¡Queridos hijos! Hoy les agradezco todas las oraciones que han hecho. Continúen orando todavía y siempre más, de modo que Satanás se aleje de este lugar. Queridos hijos, el plan de Satanás ha fracasado! Oren para que se realice todo lo que Dios se propone cumplir en esta parroquia. Yo agradezco particularmente a los jóvenes los sacrificios que han ofrecido! Gracias por haber respondido a mi llamado! ” (Mensaje, 5 de septiembre de 1985)


“Por eso debemos pedir la gracia de poder permanecer cerca de Dios y que seamos salvados a fin de quedarnos con El toda la eternidad. A veces nos hacen la pregunta -y quizá a menudo como en broma- «¿Qué vamos a hacer en el Cielo?». En el Cielo, estaremos cerca de todos los que nos aman y de aquellos a quienes nosotros amamos y ésta es la respuesta a esta pregunta de qué vamos a hacer ahí — se ama y se es amado para siempre. Por eso es muy importante orar continuamente pidiendo que este anhelo por el Cielo permanezca en nosotros todo el tiempo y que nada en nuestro camino nos distraiga de ello.”
“Con María, la Reina de la Paz, Te pedimos la fortaleza de Tu Espíritu para poder dejar atrás todo lo que nos impide acercarnos a Ti, oh Padre. También Te pedimos que abras nuestros corazones para poder sentir el amor de María y siempre llevemos en nosotros el deseo de Ti y del Cielo, cooperando así en la tarea de la Salvación. Con María Te pedimos también por todos los que se han cansado, por los que han renunciado al deseo de la salvación, de Ti y del Cielo renazcan ahora por el poder de Tu Espíritu, a fin de que construyan sus vidas según Tu voluntad”. (Fr. Slavko Barbaric, 27 de Agosto, 1998)