Rompe las cadenas de nuestro pecado…

Rompe las cadenas de nuestro pecado…

23 de septiembre de 2021 0 Por admin

Nuestra Señora de la Merced

«Que podamos vivir como Él, libremente, dedicados a aquello para lo que estamos hechos: amar»

Patricia Navas, Aleteia.org  


Merced significa premio, beneficio, gracia, «misericordia». Los Mercedarios le dieron este nombre a la Virgen María cuando san Pedro Nolasco fundó su orden religiosa, el 10 de agosto de 1218 en Barcelona.

En aquel momento había muchos cristianos cautivos de los musulmanes, algunos de ellos incluso en peligro de perder su fe, y estos religiosos se cambiaban por ellos para liberarlos.

Esta advocación a nuestra Madre de la Virgen ha permanecido hasta hoy especialmente ante situaciones de persecución, apremios y prisión por profesar la fe católica o la defensa de la vida humana y las convicciones religiosas, y son muchos los que confían en que ella los liberará de las cadenas que los esclavizan, ya sean físicas o espirituales. 


Tú, María, Virgen de la Merced,

bondadosa Madre de Dios,

que amas la libertad de tus hijos,

y empatizas con el sufrimiento de los prisioneros,

escucha lo que te pido:

rompe las cadenas de nuestro pecado,

para que libres de ellas,

podamos unirnos totalmente a tu Hijo, Jesús,

vivir como Él, libremente,

dedicados a aquello para lo que estamos hechos: amar.

Amén.


Oh, Bendita Vírgen María de la Merced!

Merced de Dios para los hombres,

Madre de Jesucristo,

Reina del mundo y Señora de todo lo creado,

que a ninguno desprecias ni dejas desconsolado,

haz que veamos el reinado de Cristo, tu Divino Hijo,

que es el del amor, la verdad y la justicia.

Fuente de toda bondad, gloria de los desamparados,

mensajera de libertad y misericordia,

refugio de los que sufren, de los pobres y olvidados

consoladora del afligido, medicina del enfermo,

socorro en las necesidades, fuerza en las tribulaciones,

ayuda del cautivo, amparo del oprimido

redentora de injusticias, cárceles, prisiones y exilios

patrona de las familias y defensa de los hogares:

dígnate aceptar nuestras plegarias

que con todo agradecimiento y fervor te dirigimos.

Vírgen de la Merced, encanto de cielo y tierra,

Tú que con generosidad escuchas las peticiones

de los que acuden implorar tus tesoros de misericordia,

Tú que con maternal solicitud siempre nos atiendes

para que veamos cumplidos nuestros anhelos y deseos,

Tú que siempre nos acoges porque somos tus hijos,

hijos de tu Inmaculado y Sagrado corazón,

Tú que nunca nos fallas, nos sostienes y acompañas,

no nos dejes solos durante nuestro peregrinar en esta vida.

no nos dejes entregados a nuestras débiles fuerzas,

ya que sin tu maternal solicitud desfalleceríamos en el camino.

Vírgen de la Merced, prodigio de milagros

alivia nuestros pesares.

Señora llena de la gracia del Señor,

intercede por nosotros y concédenos

lo que con tanta fe y viva esperanza hoy te solicitamos:

(pedir el favor especial que se quiere conseguir)

Vírgen excelsa de la Merced, ruega por nosotros.

Gloriosa Madre y protectora nuestra,

Señora de Misericordia sin fin,

Tú que eres compasiva con todos

abre tu manto y resguárdanos en el,

Tú que nos amas y guías todos los días,

obtennos, por favor, lo que tanto necesitamos.

María de la Merced, cúbrenos de paz, justicia y amor,

alcánzanos estas gracias

y la de la eterna salvación de tu hijo Jesucristo,

que con el Padre y el Espíritu Santo

vive y reina por los siglos de los siglos.


Así sea.

Rezar siete Avemarías, Padrenuestro y Gloria.