Renueven la oración en sus familias

Renueven la oración en sus familias

22 de junio de 2022 0 Por admin

ESCLAVITUD DE AMOR A MARÍA REINA DE LA PAZ



CONOCIMIENTO DE MARÍA


EFECTOS MARAVILLOSOS DE LA CONSAGRACIÓN







Letanías al Espíritu Santo


Señor, Ten piedad de nosotros.

Cristo,Ten piedad de nosotros.

Señor, Ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, Escúchanos.

Dios, Padre celestial, Ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo Redentor del mundo,Ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo,Ten piedad de nosotros.

Trinidad Santa, un solo Dios,Ten piedad de nosotros.

Espíritu, que procedes del Padre y del Hijo,Ten piedad de nosotros.

Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación incubando las aguas las fecundaste,Ten piedad de nosotros.

Espíritu por cuya inspiración hablaron los santos hombres de Dios,Ten piedad de nosotros.

Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas,Ten piedad de nosotros.

Espíritu que das testimonio de Cristo,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas,Ten piedad de nosotros.

Espíritu que fecundas a María,Ten piedad de nosotros.

Espíritu del Señor que llenas todo el orbe,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de Dios que habitas en nosotros,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de sabiduría y entendimiento,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de consejo y fortaleza,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de ciencia y piedad,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de temor del Señor,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de gracia y misericordia,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de fuerza, dilección y sobriedad,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de fe, esperanza, amor y paz,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de humildad y castidad,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de benignidad y mansedumbre,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de gracia multiforme,Ten piedad de nosotros.

Espíritu que escrutas hasta los secretos de Dios,Ten piedad de nosotros.

Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables,Ten piedad de nosotros.

Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma,Ten piedad de nosotros.

Espíritu en el cual renacemos,Ten piedad de nosotros.

Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones,Ten piedad de nosotros.

Espíritu de adopción de los hijos de Dios,Ten piedad de nosotros.

Espíritu que apareciste sobre los discípulos en forma de lenguas de fuego,Ten piedad de nosotros.

Espíritu del que los apóstoles quedaron henchidos,Ten piedad de nosotros.

Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres,Ten piedad de nosotros.

Sednos propicio, Perdónanos, Señor.

Sednos propicio, Escúchanos, Señor.

De todo mal, Líbranos Señor.

De todo pecado, Líbranos Señor.

De las tentaciones e insidias del diablo, Líbranos Señor.

De toda presunción y desesperación, Líbranos Señor.

De la resistencia a la verdad conocida, Líbranos Señor.

De la obstinación y de la impenitencia, Líbranos Señor.

De la impureza de la mente y del cuerpo, Líbranos Señor.

Del espíritu de fornicación, Líbranos Señor.

De todo espíritu malo, Líbranos Señor.

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Líbranos Señor.

Por la concepción de Jesús, hecha por tu operación, Líbranos Señor.

Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Líbranos Señor.

Por tu advenimiento sobre los discípulos, Líbranos Señor.

En el día del juicio, Líbranos Señor.

Nosotros, pecadores, te rogamos, óyenos.

Para que, así como vivimos por el Espíritu obremos también por el Espíritu, te rogamos, óyenos.

Para que, recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos, te rogamos, óyenos.

Para que, viviendo según el espíritu, no accedamos a los deseos de la carne, te rogamos, óyenos.

Para que por el espíritu mortifiquemos las obras de la carne,  te rogamos, óyenos.

Para que no te contristemos a ti, Espíritu Santo de Dios,  te rogamos, óyenos.

Para que seamos solícitos en guardar la unidad de espíritu en el vínculo de la paz,  te rogamos, óyenos.

Para que no creamos a todo espíritu,  te rogamos, óyenos.

Para que sepamos discernir los espíritus, si son o no de Dios,  te rogamos, óyenos.

Para que renueves en nosotros el espíritu de rectitud, te rogamos, óyenos.

Para que nos confirmes por tu espíritu soberano,  te rogamos, óyenos.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten misericordia de nosotros.



Oremos: 


Te pedimos, Señor, que nos asista la fuerza del Espíritu Santo para que purifique convenientemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.







CONOCIMIENTO DE MARÍA


EFECTOS MARAVILLOSOS DE LA CONSAGRACIÓN 



San Lucas 1, 51-55


“Desplegó el poder de su brazo, y dispersó a los que se engríen con los pensamientos de su corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y ensalzó a los humildes. A los hambrientos los llenó de bienes, y a los ricos los despidió vacíos. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia. Según lo que había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre.”






Mensaje 25 de enero de 1999 


Queridos hijos, los invito nuevamente a la oración. No tienen excusa al decir que tienen que trabajar más, porque la naturaleza duerme aún en un sueño profundo. Ábranse en la oración. Renueven la oración en sus familias. Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en sus hogares, léanla, medítenla y aprendan cómo Dios ama a su pueblo. Su amor se manifiesta también en este tiempo, al enviarme a ustedes para llamarlos al camino de la salvación. Gracias por haber respondido a mi llamado.





“Creo que este llamado que María repite tan a menudo, el llamado a orar y a estar abiertos, es simplemente la preocupación de la Madre de que en la oración, en la Confesión, en la Santa Misa, en la Adoración, en la lectura de la Sagrada Escritura y en el Vía Crucis, nosotros abramos nuestro corazón, porque sólo un corazón abierto es capaz de recibir de Dios la paz, el gozo y un futuro seguro. Y cuando nuestro corazón se abre en la oración, ésta se vuelve también la vida para nosotros, porque en cualquier situación posible nos encontraremos con Dios y estaremos en contacto con El. Esto, después de todo, es el deseo primordial de María Santísima…”

La Biblia es una carta de Dios dirigida a nosotros y en esa carta, El nos dice constantemente que nos ama, que desea guiarnos, que El nuestro Dios, que podemos confiar en El y que El es nuestro camino, nuestra verdad, nuestra luz y nuestra vida. Dios, naturalmente, quiere que nosotros leamos esa carta que El nos ha escrito por amor a nosotros. Consecuentemente, si amamos a Dios, también amaremos Su palabra dirigida a nosotros. Amando Su palabra, ésta permanecerá en nuestro corazón. Por tanto, si escuchamos a María, leeremos esta carta de amor de Dios para nosotros cada día.

El oír ‘reflexionen’ de labios de María, inmediatamente nos recuerda lo que Ella misma hizo con la palabra de Dios. San Lucas escribe que María guardaba en su corazón las palabras de su hijo Jesús y luego reflexionaba en ellas. Este término ‘reflexionar’ debe ser entendido como reflexionar activamente y significa, que todo lo que María aprendió acerca del Mesías en el Antiguo Testamento, inmediatamente lo comparó con todo lo que Jesús decía. A partir de estas comparaciones Ella pudo llegar a sus propias conclusiones y simplemente decir: «Sí, es El, de quien hablaron los profetas”.

El corazón de María fue un corazón que meditaba y reflexionaba, no sólo en el sentido activo de hacer comparaciones, sino también en vivir en silencio y no dejarse inquietar por las cosas externas o más superficiales que ocurrían a su alrededor. Más bien, su corazón se mantuvo en contacto silencioso con Dios y con Su palabra. De este modo, Ella pudo aprender y reconocer cuánto ama Dios a Su pueblo. Si nosotros reflexionamos en su hermosa oración, el Magníficat, llegaremos a saber cuán perfecta y profundamente María llegó a entender la historia de Israel, el amor de Dios, el liderazgo de Dios y el cuidado de Dios por su pueblo. Dios se ocupa de los pequeños entre nosotros, de los más humildes de la sociedad, los hambrientos. El es su protector y también su defensor ante los soberbios y los poderosos porque. al final, serán ellos los que fracasarán.” (Padre Slavko Barbaric)











“El Espíritu Santo os dará por María, su amada Esposa, luz para conocer lo malo de vuestro fondo, vuestra corrupción y vuestra incapacidad para todo bien, si Dios no es su principio, como autor de la naturaleza y de la gracia, y por consecuencia de este conocimiento os despreciaréis y no pensaréis en vosotros sino con horror.

La humilde María os hará partícipes de  su profunda humildad, la que os hará, despreciándoos, que no despreciéis a nadie y deseéis que os menosprecien.

La Santísima Virgen os dará parte de su fe, que fue sobre la tierra  más grande  que la fe de todos los patriarcas, de los profetas, de los apóstoles y de todos los santos.

Esta Madre del Amor Hermoso quitará de vuestro corazón todo escrúpulo, todo temor servil y desarreglado.

Os llenará de una gran confianza en Dios y en Ella misma porque ya no os acercaréis a Jesucristo por vosotros mismos sino por medio de esta buena Madre.

El alma de la Santísima Virgen se os comunicará para glorificar al Señor. Su espíritu entrará en el lugar del vuestro, para regocijarse en Dios, su Salvador, siempre que seáis fieles a las prácticas de esta devoción.  (Tratado de la V. D.213-225)








Ave Maris Stella


Salve, estrella del mar, Madre santa de Dios y siempre Virgen, feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave» de la boca de Gabriel, afiánzanos en la paz al cambiar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos, da luz a quienes no ven, ahuyenta nuestros males, pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre, que por ti acoja nuestras súplicas.

Quien nació por nosotros, tomando el ser de ti.

Virgen singular, dulce como ninguna, líbranos de la culpa, haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura, prepáranos un camino seguro, para que viendo a Jesús, nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre, glorifiquemos a Cristo soberano y al Espíritu Santo, y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.





Mensaje, 2 de julio de 2007 


“Queridos hijos, en el gran amor de Dios, hoy vengo a vosotros para conduciros por el camino de la humildad y de la mansedumbre. La primera estación en este camino, queridos hijos, es la Confesión. Renunciad a vuestro orgullo y arrodillaos delante de mi Hijo. Comprended, hijos míos, que nada tenéis y nada podéis. La única cosa que poseéis es el pecado. Purificaos y aceptad la mansedumbre y la humildad. Mi Hijo hubiera podido vencer por la fuerza pero ha escogido el camino de la mansedumbre, la humildad y el amor. Seguid a mi Hijo y entregadme vuestras manos para que juntos subamos por el monte y venzamos. ¡Os agradezco!”





 “María se hace, finalmente, indispensable para esta alma en sus relaciones con Jesucristo: le ilumina al espíritu con su fe, le ensancha el corazón al infundirle su humildad, le dilata e inflama con su caridad, le purifica con su pureza, le ennoblece y engrandece con su maternidad. Pero ¿a dónde voy a parar? Sólo la experiencia te enseñará los portentos que realiza María. Portentos que parecen increíbles a los sabios y orgullosos y aún a los cristianos practicantes… el reino de Jesucristo.” (Secreto de María 57) 














Magnificat


Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios,

mi salvador;

porque ha mirado la humillación

de su esclava.

Desde ahora me felicitarán

todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho

obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

–como lo había prometido a nuestros padres–

en favor de Abrahán

y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo,

y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,

ahora y siempre,

por los siglos de los siglos.

Amén.



Adorar con el Corazón









Letanías Marianas


Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad

Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos

Dios, Padre celestial, Ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,Ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios,Ten piedad de nosotros.

Santa María, Ruega por nosotros (emplear esta respuesta de ahora en adelante).

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las Vírgenes,

Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia,

Madre de la divina gracia,

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre siempre virgen,

Madre inmaculada,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del buen consejo,

Madre del Creador,

Madre del Salvador,

Madre de misericordia,

Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,

Virgen fiel,

Espejo de justicia,

Trono de la sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual,

Vaso digno de honor,

Vaso de insigne devoción,

Rosa mística,

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro,

Arca de la Alianza,

Puerta del cielo,

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consuelo de los afligidos,

Amparo de los migrantes,

Auxilio de los cristianos,

Reina de los Ángeles,

Reina de los Patriarcas,

Reina de los Profetas,

Reina de los Apóstoles,

Reina de los Mártires,

Reina de los Confesores,

Reina de las Vírgenes,

Reina de todos los Santos,

Reina concebida sin pecado original,

Reina asunta a los Cielos,

Reina del Santísimo Rosario,

Reina de la familia,

Reina de la paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.



ORACIÓN


Te rogamos nos concedas,

Señor Dios nuestro,

gozar de continua salud de alma y cuerpo,

y por la gloriosa intercesión

de la bienaventurada siempre Virgen María,

vernos libres de las tristezas de la vida presente

y disfrutar de las alegrías eternas.

Por Cristo nuestro Señor.

Amén




+  Bendita sea tu Pureza por la Santidad de los Devotos de María Reina de la Paz



+ Señal de la Cruz y cantos