«Preciosísima Sangre»

«Preciosísima Sangre»

4 de julio de 2022 0 Por admin

En la liturgia romana, después de la fiesta del Corpus, el mes de julio está dedicado a la Preciosísima Sangre de Jesús

En la liturgia romana, el mes de julio está dedicado a la Preciosísima Sangre de Jesús, una devoción poco conocida de origen flamenco que se remonta al siglo XI.

Fuente: Custodia de Tierra Santa


«Preciosísima Sangre», así se denomina a la Sangre de Cristo. Y la devoción ligada a ella rinde homenaje a sus virtudes salvadoras.

Por otro lado, numerosas congregaciones siguen esta devoción, como por ejemplos las adoradoras de la Sangre de Cristo, las hijas de la Caridad de la Preciosísima Sangre, las hospitalarias, misioneras y también las agustinas de la Preciosísima sangre.

Todas ellas tienen en el centro de su espiritualidad la solicitud de caminar y vivir junto a aquellos que sufren.

En Jerusalén, la fiesta de tal devoción comienza con una misa solemne en la basílica de las Naciones de Getsemaní.

En la celebración, la oración universal ha implorado a Cristo que derrame su Preciosísima Sangre sobre todas las situaciones difíciles, para que nos llegue su cura, esperanza y paz.

Letanía a la Sangre Preciosa de Cristo, ordenada por el papa San Juan XXIII:

Oración

Señor Jesucristo, que con tu Sangre limpias el pecado del mundo y nos mereces la salvación.

¡Sálvanos ahora y siempre!

Señor ten piedad. Cristo, ten piedad.

-Señor ten piedad.

-Cristo, óyenos

-Cristo, escúchanos.

Dios, Padre Celestial, ten piedad.

Dios, hijo Redentor del mundo, ten piedad.

Dios, Espíritu Santo, ten piedad.

Trinidad Santa, un sólo Dios, ten piedad.

RESCÁTANOS (se repite en cada una)

-Sangre de Cristo, Hijo Unigénito del Eterno Padre.

-Sangre de Cristo, del Verbo de Dios hecho Hombre.

-Sangre de Cristo, de la Nueva y Eterna Alianza.

-Sangre de Cristo, caída en la tierra durante la agonía del Huerto.

-Sangre de Cristo, que corrió abundante durante la flagelación.

-Sangre de Cristo, vertida de la cabeza en la coronación de espinas.

-Sangre de Cristo, derramada en la cruz.

-Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación.

-Sangre de Cristo, con la cual hay redención de los pecados.

-Sangre de Cristo, bebida nuestra en la Eucaristía y baño de las almas.

– Manantial de misericordia

– Río de misericordia

– Lago de misericordia

– Catarata de misericordia

– Mar de misericordia

– Océano de misericordia

Sangre de Cristo

-Sangre de Cristo, victoria sobre el demonio.

-Sangre de Cristo, fuerza de los mártires.

-Sangre de Cristo, vigor de los confesores de la fe.

-Sangre de Cristo que engendra vírgenes.

-Sangre de Cristo, fortaleza de los que peligran.

-Sangre de Cristo, alivio de los que sufren.

-Sangre de Cristo, consuelo en la aflicción.

-Sangre de Cristo, esperanza del pecador.

-Sangre de Cristo, seguridad de los moribundos.

-Sangre de Cristo, paz y delicia de los corazones.

-Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna.

-Sangre de Cristo, liberación de las almas del purgatorio.

-Sangre de Cristo, digna de toda gloria y honor.

-Nos has redimido, Señor, con tu Sangre.

-Y has hecho de nosotros un Reino para nuestro Dios

Oremos. Dios todopoderoso y eterno, que te aplacaste con la Sangre de tu Hijo Jesucristo, constituido Redentor del mundo. Al venerar esta Sangre Sagrada, líbranos de todo mal y danos la alegría del cielo. Amén


Si el mes de junio es dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, el mes de julio está dedicado a su Preciosísima Sangre.

La devoción católica a la Preciosa Sangre de Cristo lleva a adorar al Señor Jesús reconociendo, con gratitud y amor, el valor de su sacratísima sangre.

Sobre ella trata la carta apostólica Inde a Primis del papa Juan XXIII sobre el fomento del culto a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

La Iglesia instituyó la fiesta litúrgica de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo el día 1 de julio y actualmente invita a seguir la tradición de ensalzar la dignidad de esta sangre por todo el mes de julio.

Sangre preciosa

La catedral de Westminster está dedicada a la Preciosísima Sangre de Cristo.

Estas celebraciones enfocan la mirada, la atención y la fe en el misterio del Amor de Dios encarnado.

Y recuerdan que Cristo, derramando su sangre, ha ofrecido y ofrece su amor, fuente de reconciliación y principio de vida nueva en el Espíritu Santo.

En la Biblia está escrito que hemos sido rescatados con «una sangre preciosa», la de Cristo (1 Pe 1, 19).

San Pablo dice que “para ser libres nos libertó Cristo” (Ga 5, 1), y esta libertad tuvo un precio alto: la vida, la sangre del redentor.

Prueba de amor

La Sangre de Cristo es el precio que Dios pagó por librar a la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte eterna.

La Sangre de Cristo es la prueba irrefutable del Amor de Dios Trinidad a todo hombre, sin excluir a nadie.

La devoción a la Sangre de Cristo es en el fondo un acto de amor y de respeto al misterio insondable del Amor y de la Misericordia divinas.

Y la Iglesia conmemora el misterio de la Sangre de Cristo, en muchas celebraciones, como en la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Señor, el Corpus Christi.

Una popular devoción

El valor y la eficacia redentora de la Sangre de Cristo son objeto de memoria y adoración constante.

Por ejemplo, en dos momentos claves: el Viernes Santo durante la adoración de la cruz, y en la exaltación de la Santa Cruz.

La veneración de la Sangre de Cristo ha pasado del culto litúrgico a la piedad popular, en la que tiene un amplio espacio y numerosas expresiones: el Vía Sanguinis, la hora de adoración a la Preciosísima Sangre de Cristo (la alabanza y la adoración de la Sangre de Cristo presente en la Eucaristía), las Letanías de la Sangre de Cristo (el formulario actual, aprobado por el papa Juan XXIII), la Corona de la Preciosísima Sangre de Cristo, en la que con lecturas bíblicas y oraciones son objeto de meditación las piadosas siete efusiones de Sangre de Cristo.

Encauzar la devoción

Pero una cosa es la correcta devoción y otra muy diferente, que hay que evitar, es darle a la Preciosa Sangre de Cristo una connotación esotérica, de magia o de superstición.

La sangre de Cristo no es un amuleto ni un fetiche, ni una «fórmula» mágica.

Muchos incluso han caído en el error de «lanzar» la sangre de Cristo contra el diablo, utilizando expresiones como, por ejemplo, “la sangre de Cristo contra ti”, etc. Otros afirman cubrirse con la sangre de Cristo.

Nada de esto es necesario, estas cosas rayan en el paganismo. Es importante encauzar correctamente esta y toda práctica devocional atendiendo a las orientaciones pastorales de la Iglesia.

El único poder que ha tenido y tiene la Sagrada Sangre de Cristo es redentor. No pensemos en ella como una especie de coraza contra todos los males de este mundo.

No confundamos la Sangre de Cristo con un chaleco antibalas en el sentido de considerarla como algo utilitario.

El mayor milagro

Tampoco se trata de encargar milagros a un Dios que está obligado a hacer todo lo que se le ordene en el nombre de Jesús o en el nombre de su sangre.

No esperemos que la Preciosísima Sangre de Jesús evite desgracias o nos conceda milagros.

Pero sí démosle gracias a Jesús, valorando su sacrificio redentor que, mediante su sangre, nos ha lavado los pecados llevándonos a la vida eterna.

La sangre de Cristo no tiene nada de mágico, sólo tiene un carácter propiciatorio. La Sangre de Cristo se pone entre la santidad de Dios y nuestro pecado propiciando el perdón y la reconciliación.