«PERDONA, AUNQUE TÚ TENGAS RAZÓN…»

«PERDONA, AUNQUE TÚ TENGAS RAZÓN…»

19 de septiembre de 2022 0 Por admin

Los consejos de San Pío de Pietrelcina


Una joven dama, le dijo al padre Pío que era humillada continuamente por la familia de su esposo, al término de la confesión se escuchó decir lleno de dulzura y comprensión: ′′ Tienes el corazón lleno de odio a los familiares de tu marido. Tendrías razón, porque tú tienes razón, pero por el amor de Dios tienes que perdonar «.
El Padre indicó a la penitente el camino de la paz interior; enseña además que la motivación del perdón está todo y sólo en el amor que nosotros llevamos a Dios, al cual en realidad le damos humilde regalo de nuestro sufrimiento, sin pedir venganza «.

«Movámonos siempre en la presencia de Dios» (BD,4).

«Es necesario cultivar con solidez estas dos virtudes: la dulzura con el prójimo y la santa humildad con Dios» (BD, 7).

«Ponga toda su confianza sólo en Dios» (BD, 10).

«Siento cada vez más la imperiosa necesidad de entregarme con más confianza a la misericordia divina y de poner sólo en Dios toda mi esperanza» (BD, 10).

«El Calvario es el monte de los santos, pero de allí se pasa a otro monte, que se llama Tabor» (BD, 16).

«Tengamos siempre encendida en nuestro corazón la llama de la caridad» (BD, 20).

«La oración es el desaogo de nuestro corazón en el de Dios» (BD, 21).

«Ora y espera; no te inquietes. La inquietud no conduce a nada. Dios es misericordioso y escuchará tu oración» (BD, 22).

«La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave que abre el corazón de Dios» (BD, 22).

«El mejor consuelo es el que viene de la oración» (BD, 25).

«Todas las oraciones son buenas, siempre que vayan acompañadas, por la recta intención y la buena voluntad» (BD, 27).

«La verdadera causa por la que no siempre consigues hacer bien tus meditaciones…está en que…te pones a meditar con cierto nerviosismo y con gran ansiedad por encontrar algo que pueda hacer que tu espíritu permanezca contento y consolado; y esto es suficiente para que no encuentres nunca lo que buscas y no fijes tu mente en la verdad que meditas… cuando uno busca con prisas y avidez un objeto perdido, lo tocará con las manos, lo verá cien veces con los ojos, y nunca lo advertirá. Por ello es necesario salir de esta ansiedad» (BD, 32).

«Todo mi ser está concentrado y recogido en Dios» (BD, 38).

«Quien comienza a amar debe estar dispuesto a sufrir» (BD, 45).

«No temas las adversidades, porque colocan al alma a los pies de la cruz y la cruz la coloca a las puertas del cielo, donde encontrará al que es el triunfador de la muerte, que la introducirá en los gozos eternos» (BD, 46).

«Yo amo la cruz, la cruz sola» (BD, 54).

«Nada puede temer el alma que confía en su Señor» (BD, 64).

«Con confianza me lanzo en los brazos de Jesús» (BD, 92).

«El corazón de Jesús sea el centro de todas tus inspiraciones» (BD, 93).

«Jesús, te quiero muchísimo; es inútil que te lo repita, te quiero mucho» (BD, 99).

«Cada santa misa escuchada con atención y devoción produce en nuestra alma efectos maravillosos, abundantes gracias espirituales» (BD, 106).

«Vivid en santa alegría» (BD, 112).

«Faltar a la caridad es como herir a Dios en la pupila de sus ojos. ¿Hay algo más delicado que la pupila del ojo?» (BD, 119).

«Yo no puedo soportar ni la crítica ni el hablar mal de los hermanos» (BD, 122).

«La caridad es la reina de las virtudes» (BD, 123).

«Amad y poned en práctica la sencillez y la humildad» (BD, 144).

«La humildad es verdad, y la verdad es humildad» (BD, 144).

«Dios enriquece al alma que se despoja de todo» (BD, 145).

«Es necesario amar, amar, amar y nada más» (BD, 149).

«Mi corazón es tuyo…Oh Jesús mío; toma, pues, mi corazón, llénalo de tu amor, y después mándame lo que quieras» (BD, 152).

«El amor lo olvida todo, lo perdona todo, lo da todo sin reservarse nada» (BD, 153).

«Haz el bien, en todas partes, para que todos puedan decir: «Este es un hijo de Cristo» (BD, 161).

«Mantén tu espíritu tranquilo y confíate por completo a Jesús» (BD, 169).

«La paciencia es tanto más perfecta cuanto menos se mezcla con inquietudes y desasosiegos» (BD, 181).

«Oh Jesús, yo te amo….quiero ser todo tuyo» (BD, 184).

«Sed siempre buenos» (BD, 192).

«Oh muerte, yo no sé quién puede temerte, ya que por ti, la vida se abre para nosotros» (PP, 71).

«Se busca a Dios en los libros y se le encuentra en la oración» (PP, 71).

«Mientras más nos hacemos pequeñitos por la virtud de la confianza, tanto más se abren el corazón y los brazos de Dios» (PP, 71).

«Sé constantemente risueño, en la abnegación y la inmolación y Jesús te sonreirá siempre más» (PP, 72).

«Si Jesús se manifiesta a ti, dale gracias. Si se esconde, dale otra vez gracias. Todo aquello es un juego de amor» (PP, 72).

«La Cruz nunca aplasta. Si su peso te hace tambalear, su potencia te endereza. Subamos al Calvario llevando nuestra cruz, con la convicción que este camino abrupto nos conduce a la visión de nuestro dulcísimo Salvador» (PP, 72).

«El más hermoso acto de fe brota de nuestros labios en la oscuridad, en la inmolación, en el sufrimiento, en el esfuerzo inflexible hacia el bien; él rompe como un rayo las tinieblas de tu alma y te lleva a través de la tempestad hasta el Corazón de tu Dios» (PP, 72).

«Preocúpese siempre de la educación de tus hijos, no tanto científica cuanto moral.» (Padre Pío de Pietrelcina)