Padre Livio comenta el último mensaje de Medjugorje

Padre Livio comenta el último mensaje de Medjugorje

8 de febrero de 2022 0 Por admin

El comentario al mensaje de Medjugorje del 25 de enero de 2022


Leamos:
Queridos amigos, en los últimos cuatro mensajes Nuestra Señora nos ha invitado tres veces a volver a la oración. La exhortación a la oración está presente directa o indirectamente en todos los mensajes a partir del 25 de junio de 1991, día del primer encuentro con las videntes en el cerro de las apariciones.

A lo largo de los años, la llanura de Medjugorje, con la Iglesia en el centro y rodeada de montañas, se ha convertido en un oasis de oración, donde la gente reza por todas partes día y noche. Los peregrinos coinciden en que en ningún santuario del mundo se reza como en Medjugorje: no sólo en la iglesia parroquial, sino también en los caminos, en los caminos rurales, en las colinas, en las casas, en las numerosas comunidades de oración.

Nuestra Señora desciende del Cielo a la tierra para orar con nosotros y por nosotros. Podríamos decir que trae la oración del paraíso entre nosotros, para que podamos y la hagamos nuestra. Los mensajes de la Reina de la Paz, que se refieren a la oración, son la mayor enseñanza que jamás se haya dado sobre este tema.

“Nada es más importante que la oración” nos enseña la Madre. “La oración es el soplo del alma”, “Sin oración no se puede vivir”, “La oración hace milagros en los corazones y en el mundo”, “El fruto de la oración es la alegría”.

En este mensaje, la Virgen nos exhorta de manera particular a la «oración personal» «porque Satanás es fuerte y quiere atraer hacia sí a tantas almas como sea posible». En efecto, Satanás “os busca y os desea” y utiliza toda su capacidad de engaño y seducción para llevar las almas por el camino de la ruina.

La Reina de la Paz nos reveló que “Satanás se ha soltado de las cadenas” y está arrastrando a gran parte de la humanidad por el camino engañoso del ateísmo y la idolatría, el orgullo y la mentira, el odio y la guerra.

Por eso nos sacude del sueño fatigoso de nuestras almas con palabras vibrantes que no admiten réplicas: «Vosotros, pues, velad en la oración y esforzaos en el bien». La Madre nos bendice y agradece, dejándonos un programa espiritual a realizar.


Padre Livio