Novena Santa María Madre de Dios y Reina de la Paz, Día 4

Novena Santa María Madre de Dios y Reina de la Paz, Día 4

26 de diciembre de 2021 0 Por admin

La Visitación 

“Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador”


La Visitación 

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: 

“Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” Y dijo María: “Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador” (Sn. Lucas 1:39-47) 


Mensaje, 25 de diciembre de 1998 (Aparición mensual a Marija)

“¡Queridos hijos! En esta alegría navideña deseo bendecirlos con mi bendición. De manera especial, hijitos, les doy la bendición del Niño Jesús. Que El los llene de su paz. Hijitos, hoy no tienen paz, y la ansían. Por eso, en este día, con mi Hijo Jesús los invito: Oren, oren, oren, ya que sin oración no tienen ni alegría, ni paz, ni futuro. Ansíen la paz y búsquenla, porque Dios es la verdadera paz. Gracias por haber respondido a mi llamado! ”


Comentario:

Ciertamente, ya estamos acostumbrados a oír que María nos bendice y especialmente que diga que nos da su «bendición maternal», que nos da su «bendición especial», que nos da su «bendición de paz y de amor» y también la «bendición de Dios». Varias veces ha dicho que Ella nos bendice y algunas veces ha expresado incluso que nosotros podemos llevar esa bendición a los demás, a fin de que todos puedan tener paz. Por tanto, al meditar en estas bendiciones, podemos decir que la primera bendición que María nos da es su presencia misma aquí y esto es también lo que significa «la bendición del Niño Jesús». María, como madre, dio a luz a Jesús y Su nombre es Emmanuel –Dios con nosotros– y El está aquí por nosotros. El vino a salvarnos y a mostrarnos el camino del amor, la paz, la luz y la verdad y a apartarnos del mal. Con el pecado entró la maldición y con Jesús viene la bendición. En hebreo, la palabra ‘bendición’ significa también un don, una gracia y paz. En griego y en latín significa decir algo bueno de alguien o actuar bien con alguien. Quien bendice da algo y se vuelve, pues, una nueva persona para el otro. Se trata de una nueva relación.  (Fray Salvko Barbaric, 25 de Diciembre de 1998)


Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las plegarias que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! 


Reflexión:

Con el Hijo eterno de Dios en su vientre, María fue con prontitud a visitar a su parienta entrada en años, Isabel, y su esposo, Zacarías. El Ángel Gabriel le había dicho a María que Isabel también estaba embarazada: Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios (Lucas 1:36-37). 

Parecería que San Lucas vio que el relato del Rey David del Antiguo Testamento que narra el traslado del Arca de la Alianza desde Judá hasta Jerusalén – 2 Samuel 6 – se cumplió en el relato de la Visitación. La intención del Evangelista fue presentar a María, que se pone en camino para visitar a su prima Isabel, como la verdadera Arca de la Alianza: el nuevo lugar donde habita Dios en medio de su pueblo. 

Véanse a continuación algunos puntos de comparación: cuando los judíos se presentaban ante el Arca de la Alianza, lanzaban un grito de alegría, una suerte de clamor santo reservado exclusivamente a honrar la presencia de Dios en el Arca. Cuando María entró en la casa de su parienta y la saludó, Isabel quedó llena del Espíritu Santo y exclamó con gran voz, usando casi las mismas palabras que el Rey David había expresado al tomar conciencia de la importancia de que el Arca fuera a su casa: ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Por último, así como David saltó y giró ante la vieja Arca de la Alianza, Juan el Bautista en el vientre de su madre saltó de gozo ante la presencia de Dios en su nueva Arca de la Alianza, María. 

Este texto revela maravillosamente el significado de la Anunciación y el Fiat de María. Por el asentimiento de fe a la palabra del Ángel que hizo María, el Hijo eterno de Dios bajó del Cielo para habitar en su vientre. El Arca de la Alianza construida por orden de Moisés y Aarón es apenas un prototipo, una prefiguración de María, que es donde verdaderamente habita Dios. Isabel, Zacarías y Juan Bautista todavía en el seno de su madre son bendecidos por Jesús que vive en María. Isabel bendijo al Hijo y a la Madre tres veces: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno. Y: ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! 


Oración: 

Dios Todopoderoso y Eterno, la Virgen María es la nueva Arca de la Alianza. Durante los nueve meses de su embarazo, llevó en su seno virginal a tu Hijo hecho hombre. Desde su Trono Real, Cristo comenzó a traer la salvación a su pueblo. Después de su nacimiento, que, lejos de menoscabar, consagró la integridad virginal de Su madre, continuó habitando en María a través de la gracia y la caridad con intensidad sin igual. Padre, te rogamos que envíes a María a visitar a tu pueblo, llamando a todos a la fe en el Evangelio de la Vida de Cristo y a la conversión de los pecados. Que María ayude a todos a comprender que su concepción de Cristo en Nazaret y su milagroso alumbramiento en Belén, apuntan a la inviolable santidad de toda concepción y nacimiento. Que ayude a las mujeres que se han sometido a un aborto para que encuentren el perdón y la sanación de Dios. Padre, mueve los corazones de quienes defienden el aborto y la anticoncepción y llévalos a Cristo, el Señor de la Vida. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén. 


Se reza el Santo Rosario…