Novena a Santa María Madre de Dios y Reina de la Paz.

Novena a Santa María Madre de Dios y Reina de la Paz.

23 de diciembre de 2021 0 Por admin

Día 2

La Virginidad de María

«María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»  Lucas 1:34


Oración


Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las plegarias que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!


La vocación de virginidad de María

«María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»  Lucas 1:34


Mensaje, 25 de diciembre de 1992

“¡Queridos hijos! Hoy quiero colocarlos a todos ustedes bajo mi manto, para protegerlos de cualquier ataque satánico. Hoy es el Día de la Paz, pero alrededor del mundo entero hay mucha falta de paz, por eso Yo los llamo a construir Conmigo un nuevo mundo de paz por medio de la oración. Sin ustedes, Yo no puedo hacerlo y por eso los llamo a todos con mi amor maternal y Dios hará el resto. Por eso, ábranse a los planes y propósitos de Dios para que ustedes sean capaces de cooperar con El por la paz y por el bien. Y no olviden que vuestra vida no les pertenece sino que es un don con el cual ustedes deben llevar gozo a otros y conducirlos a la vida eterna. Que la ternura de mi Pequeño Jesús los acompañe siempre. Gracias por haber respondido a mi llamado! 


Comentario:  María habla nuevamente de la actividad de Satanás. En muchos mensajes anteriores, María ha hablado a menudo de él y de sus obras. Todo lo que Ella ha dicho de él puede subrayarse en cuatro puntos. María confirma que él existe. Nos dice que él es fuerte e incansable en sus esfuerzos contra la santidad y la paz. Nos dice que él trae confusión. Contra todo esto, dice Ella, oren y no tengan miedo y luego oren más y todo se transformará para bien. En otro mensaje, Ella nos llamó a no cooperar con Satanás sino a decidirnos por el bien…  

No es difícil descubrir o sentir lo que Satanás quiere de nosotros. El quiere que cooperemos con él haciendo lo que es malo y quiere también impedirnos hacer lo que es bueno. Esa mentalidad, tan prevaleciente hoy en día, de que en cierto modo nos da vergüenza hacer lo que es bueno o cuando alguien no tiene el valor de hacerlo es ya un inicio de su éxito. O cuando una maldición proferida en la calle es más común que una oración. También esto es un éxito para el mal. Muchas personas ven lo negativo en otros y luego lo racionalizan y pasan por alto su propio pecado o su mal. También esto es un éxito de Satanás. El quiere arrastrarnos a nosotros, nuestra esperanza, nuestro amor, nuestra fe en Dios, nuestra confianza en los demás. (Fray Slavko B. Enero 27 de 1998)

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las plegarias que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!


Reflexión

Mucho antes de que el Ángel Gabriel diera a María el mensaje de que Dios la había elegido para ser la madre de su Hijo, ella había decidido entregarse entera y exclusivamente a través del don de la virginidad perpetua.

María sabía que Dios había establecido una Alianza – un lazo familiar- con el Pueblo de Israel en el Monte Sinaí. El Señor se había mantenido  el a las promesas de la Alianza, pero Israel había violado esa  fidelidad. Con sus repetidas desobediencias a los Mandamientos de Dios, Israel demostró ser una esposa adúltera. María, consciente de la historia de su pueblo y dolida por las infidelidades narradas por los Profetas, anhelaba vivir amando a Dios como su esposa  fiel para reparar los pecados de su pueblo.

A continuación, la descripción del Papa Juan Pablo II del deseo de María de permanecer virgen toda su vida:

Ella misma deseaba encarnar en sí la imagen de la esposa completamente  fiel y plenamente entregada al Espíritu divino y, por eso, se convierte en el comienzo del nuevo Israel, es decir, del pueblo querido por el Dios de la alianza en su corazón de esposo. María no usa, ni en el diálogo ni en el cántico, términos de la analogía nupcial, pero hace mucho más: confirma y consolida una consagración que ya está viviendo y que resulta su condición habitual de vida. En efecto, replica al Ángel de la anunciación: «No conozco varón» (Lc 1, 34). Es como si dijera: soy virgen consagrada a Dios y no quiero abandonar a este Esposo, porque creo que no lo quiere él, tan celoso de Israel, tan severo con quien lo ha traicionado, tan insistente en su misericordiosa llamada a la reconciliación. María es consciente de la infidelidad de su pueblo y quiere ser una esposa  fiel al Esposo divino, tan amado.

Dios envió al Ángel Gabriel a la ciudad de Nazaret a decirle a María que había aceptado su deseo de pertenecerle exclusivamente a él y que, de hecho, él había puesto en ella ese deseo. El deseo de María de permanecer virgen era, en realidad, una respuesta al amor  fiel de Dios hacia ella. El Ángel le anuncia a María que ella concebiría al hijo de Dios en su virginidad a través del poder del Espíritu Santo que vendría sobre ella y la cubriría con su sombra. Ella se convierte entonces en virgen, esposa y madre simultáneamente. La elección libre de María de permanecer virgen fue lo que posibilitó su pertenencia completa a Cristo como su madre y a cada uno de nosotros como nuestra madre amorosa. La Santísima Virgen María fue testigo de que el precioso valor de la virginidad existe siempre en orden al amor esponsal y la maternidad.


Oración

Dios Todopoderoso y Eterno, María se entregó a Ti sin reserva a través del don de su virginidad. Así como amó a Jesús con todo el corazón, sigue amando y sirviendo a todos sus hijos en la tierra. Por medio de su ejemplo, infunde en todos los miembros de tu Iglesia un aprecio más profundo del valor de la virginidad. Ayúdanos a comprender que la virginidad es el regalo perfecto que los esposos se entregan el uno al otro el día de su boda. Inspira a muchos jóvenes para que abracen una vida consagrada célibe o virgen en el sacerdocio o la vida religiosa. Enséñanos el significado de las palabras de tu Hijo: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mt 5:8). Te lo pedimos por Cristo, Nuestro Señor. Amén.


Se reza el Santo Rosario…