Medjugorje, los comunistas contra las apariciones

Medjugorje, los comunistas contra las apariciones

20 de abril de 2022 0 Por admin

El régimen trató de sofocar con amenazas y dossieres falsos lo que estaba sucediendo en el pequeño pueblo de Bosnia Herzegovina. Un libro saca a la luz los documentos de los archivos

ANDREA TORNIELLI

10 de Julio del 2019


Treinta años despues del comienzo de las apariciones, salieron a la luz los informes de la policía secreta comunista que demuestran la fuerte persecución e intervención del régimen. Las autoridades consideraron las apariciones «un instrumento de acción del enemigo contrarrevolucionario, dirigido contra la fraternidad y la unidad de los pueblos de Yugoslavia» y trataron de sofocar lo que estaba sucediendo por medio de interceptaciones, chantajes, amenazas y la fabricación de falsos dossieres, en particular contra el fraile franciscano Jozo Zovki, que acompañaba a los videntes. El resultado de esta manipulación de la información fue el juicio negativo de varios exponentes de la Iglesia local.

Quien dió a conocer los documentos fue el periodista Žarko Ivković, autor de una sección del libro «El Misterio de Medjugorje», publicado por el principal diario croata, Vecernji List. Ivković ha trabajado en los archivos de la Agencia de Información de Bosnia Herzegovina consultando los documentos de la policía secreta yugoslava, el potente Servicio de Seguridad SDB ((Služba državne bezbjednosti).

Para asustar a la gente e impedir las reuniones en Medjugorje, los comunistas de Čitluk, organizaron sobre todo convenios destinados a las unidades locales de Herzegovina, en los que los franciscanos eran presentados como enemigos del comunismo, y en particular, el Padre Jozo como «guionista» de las «apariciones inventadas» con las que, según los comunistas, «seducía al pueblo y a los niños». Los peregrinos, sin embargo, siguieron aumentando y así el gobierno declaró el pueblo de Medjugorje, en estado de emergencia: iniciaron los registros de los fieles y de los sacerdotes; llegaron fuerzas especiales de la policía desde Sarajevo que prohibieron el acceso al monte de las apariciones. Y para terminar, fueron involucrados también los servicios secretos.Los agentes del SDB comenzaron a espiarlos, a recoger información sobre sus «actividades enemigas» para construir un dossier de cada uno de ellos que les comprometiera.

En particular, llama la atención un informe de noviembre de 1987, dedicado a la operación «Crnica» (nombre original de la colina de las apariciones, que hoy es conocida como Podbrdo). El redactor del documento, hace una descripción a su superior de los pasos realizados para comprometer a algunos frailes considerados los inventores de las apariciones. El principal instrumento que usaron parece que fue el Obispo de Mostar mismo, Monseñor Pavao Žanić, quién, tras mostrarse inicialmente abierto a la posibilidad de que se tratase de un evento sobrenatural, se convirtió en el enemigo más acérrimo. Ahora se descubre que su aversión había sido alimentada por una serie de documentos construidos por los mismos hombres del SDB, que fueron hechos circular entre Mostar, El Vaticano y algunos países europeos. En particular se inventaban aventuras amorosas al Padre Jozo Zovko, controlado de cerca por la policía secreta incluso antes de las apariciones de Medjugorje por la aceptación de sus homilías entre los jóvenes, y más tarde también arrestado y maltratado.

La segunda parte del plan, aprovechando la antigua discrepancia existente en Herzegovina entre el clero secular y los religiosos franciscano, preveía la creación del caos dentro de la Iglesia local poniendo a todos en contra de todos. Del informe se entiende que el Obispo Žanić estaba dispuesto a aceptar cualquier documento contra los franciscanos y las apariciones, incluso si su procedencia era dudosa. «De este documento- observa Ivkovic- nos resulta que la policía secreta conocía la posición del obispo y que ha influenciado sus acciones».

También estos documentos serán estudiados por la Comisión de la Santa Sede llamada a pronunciarse sobre Medjugorje, que Benedicto XVI había confiado a la dirección del Cardenal Camillo Ruini.

«Incluso en aquellos tiempos, no era seguramente difícil intuir que el régimen comunista hubiera tratado de interferir fuertemente en los informes de los hechos de Medjugorje. Estos documentos tendrían que hacer reflexionar a la Iglesia sobre las condiciones difíciles y seguramente poco serenas en las cuales tenía que actuar el Obispo de Mostar», comenta Antonio Socci, periodista y escritor, autor de un libro con un título casi igual al publicado por Vecernji List («Mistero Medjugorje», editorial Piemme). Lo que se ha descubierto en los archivos de la policía secreta no le sorprende.

«Al principio –explica Socci- los frailes franciscanos de Medjugorje eran muy duros con los videntes, temían que se tratase de una trampa, de un invento del régimen. Mientras el obispo de Mostar, Pavao Žanić, se mostraba muy comprensivo y abierto. Incluso fue a celebrar una misa a Medjugorje y defendió a los muchachos. Luego, desde enero de 1982, cambió su posición por completo. Es necesario que la iglesia reflexione sobre el hecho de que algunas posiciones no fueron tomadas en un clima de serenidad, sino en medio de fuertes condicionamientos».
«Los muchachos -añade el escritor- fueron intimidados, amenazados.
Fueron amenazadas sus pobres familias que corrieron el riesgo de perder el trabajo. Me ha contado la vidente Mirjana que la policía iba a buscarla al colegio y que interrogaba a los amigos con los que había salido. En aquel tiempo nadie pensaba que el comunismo caería: esos muchachos tenían la prospectiva de una vida simple permanentemente bajo el control y la presión del régimen. Y sin embargo, su posición no cambió un milímetro, siguieron contando lo que habían visto y seguían viendo».

¿Cuanto pesó la intervención del régimen en el juicio inicial de las autoridades eclesiales locales? Socci responde: «En El Vaticano, había un hombre que conocía bien ciertos métodos porque los había sufrido en su propia piel, y nunca cayó en la trampa. Era el Papa Vojtyla. Pero en intento de hacer caer Medjugorje puede haber impresionado a quienes no conocían el sistema de la policía comunista, y todas las cosas negativas que el régimen puso en circulación sobre estos muchachos y sobre quién se ocupaba de ellos en la parroquia,obtuvo algún efecto».

El entonces obispo, Žanic, era contrario. Pero también su sucesor, Monseñor Peric era de la misma idea, es decir, rechazaba absolutamente las apariciones. «Respecto a la posición de Monseñor Peric -concluye Socci- me pregunto como puede mostrarse tan sumamente contrario, sin haber nunca querido ver ni interrogar a los videntes. El hecho de que no haya sido llamado a formar parte de la comisión que el Papa Benedicto XVI, había instituido, me parece elocuente».