LAS BIENAVENTURANZAS

LAS BIENAVENTURANZAS

12 de abril de 2021 0 Por admin

Esclavitud de amor a María Santísima Reina de la Paz 


Ofrecemos nuestra Consagración a nuestra Madre Santísima en los 40 años de Medjugorje

Día 1:   LAS BIENAVENTURANZAS


San Mateo 5, 1-12

“Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos;  y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

 «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.  Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.  Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.  Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.  Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.  Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.  Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.  Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.”


Las Bienaventuranzas enseñadas por Jesús, nos revelan “el camino a la felicidad”, es decir, “Su camino”. Esto porque las Bienaventuranzas «iluminan las acciones de la vida cristiana y revelan que la presencia de Dios en nosotros nos hace verdaderamente felices».  (Papa Francisco, 29 de Enero del 2020)

“Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes; lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale” (1 Corintios 1, 27-28). Por este motivo, la Iglesia no tiene miedo de la pobreza, el desprecio, la persecución en una sociedad con frecuencia atraída por el bienestar material y por el poder mundano. San Agustín nos recuerda que “lo que ayuda no es sufrir estos males, sino soportarlos por el nombre de Jesús, no sólo con espíritu sereno, sino incluso con alegría” (De sermone Domini in monte, I, 5,13: CCL 35, 13). (Benedicto XVI)


Un examen de conciencia necesario:

Mensaje, 2 de julio de 2012 

“Queridos hijos, de nuevo les pido maternalmente, que se detengan por un momento y reflexionen sobre ustedes mismos y la transitoriedad de su vida terrenal. Por lo tanto, reflexionen sobre la eternidad y la bienaventuranza eterna. Ustedes, ¿qué desean, por cual camino quieren andar? El amor del Padre me envía a ser mediadora para ustedes, para que con amor materno les muestre el camino que conduce a la pureza del alma, del alma no apesadumbrada por el pecado, del alma que conocerá la eternidad. Pido que la luz del amor de mi Hijo los ilumine, que venzan las debilidades y salgan de la miseria. Ustedes son mis hijos y yo los quiero a todos por el camino de la salvación. Por lo tanto, hijos míos, reúnase en torno a mí, para que les ayude a conocer el amor de mi Hijo y, de esta manera, abrirles la puerta de la bienaventuranza eterna. Oren como yo por sus pastores. Nuevamente les advierto: no los juzguen, porque mi Hijo los ha elegido. ¡Les agradezco! ”


EL TESTIMONIO DE SAN FRANCISCO . RENUNCIAR AL MUNDO PARA ABRZAR LA PERFECTA ALEGRÍA EN LAS BIENAVENTURANZAS

San Francisco intuyó inmediatamente la importancia mística que tenía la renuncia de todas las cosas terrenales y no tenia dudas, con un coraje nos deja pasmados, ha abrazado sin dudar la renuncia de los bienes y se hizo pobre entre los pobres. San Francisco decía: «La santa pobreza hace avergonzar la ambición, la avaricia y las preocupaciones de este mundo. La pobreza es aquella virtud celestial por la cual viene pisoteado todo aquellos que es terrenal y transitorio; es aquella virtud por la cual te son quitados los impedimentos, para que el espíritu humano se pueda unir libremente con el eterno Dios. Ella hace que el alma, todavía peregrina por la tierra, converse con los ángeles en el cielo y en el momento de la muerte libre de todo lazo se vaya con Cristo».

La concepción de la pobreza para Francisco no era sólo la renuncia a todas las cosas materiales sino también el desnudarse de cada desordenada posesión de espiritual propiedad. Francisco exhortaba: «Quien quiere subir a esta altura de la pobreza debe renunciar no solo a la prudencia del mundo, sino todavía en cierto modo a la valentía de saber, para entrar así en la potencia del Señor y arrojarse desnudo hacia los brazos del Crucifijo. Y no renuncia nunca perfectamente aquel que conserva el tesoro del propio sentido en el secreto de su corazón».

Para San Francisco la renuncia, es decir la decisión de la pobreza absoluta es indispensable para desmantelar al hombre viejo y abrir la vía para subir hacia el alto y todavía es un medio para escapar a los vínculos de lugar y de tiempo, es la simplificación de la vida y la condición indispensable para servirse de las cosas sin volverse esclavos.

Te conviene, Oh alma, estar desnuda, si quieres ser perfecta en Cristo y te conviene siempre combatir contra los espíritus malignos los cuales de día y de noche incansablemente combaten contra las criaturas que por amor de Cristo ha renunciado a las cosas del mundo. Quien de su enemigo quiera tener total victoria se deshaga de sus bienes terrenos, para que no sea preso de ellos y lo hagan caer.

Ves todavía, alma, porque te conviene estar desnuda de todas las cosas del mundo, para correr bajo la guia de Cristo todavía si lo quieres seguir deja cualquier puesto.

Tu, alma, tienes poquísimo tiempo y el viaje que debes hacer es de aquí al cielo, el cual es grandisimo, casi sin final.

Oh alma, piensa a comprender bien esta pobreza en Cristo porque si por El serás pobre, El con gusto estará contigo.

Sin Jesús, estas tu en pobreza porque en El podemos encontrar cualquier tipo de felicidad, consolación y paz. Por lo que, si tu, alma, tendrás perfecta pobreza, habrás quitado los medios que no te dejaban unir y juntar perfectamente con el Sumo Maestro.

La pobreza tiene como hermanas la humildad, la obediencia, la paciencia y la soledad. En el ponerse a la secuela de Cristo es evidente que descuella el campo de los valores, todavía se necesita poner en practica según la ley natural del desarrollo orgánico, es decir la decisión para el alcance de la pobreza, el destaco de los bienes terrenales pero también del desnudarse interior de si mismos con el consiguiente estilo de vida.


“Hermano mío, tú que eres imagen viviente de Dios (Gn 1, 26) y has sido rescatado con la sangre preciosa de Jesucristo (1Pe 1, 19), Dios quiere que te hagas santo como El (Mt. 5, 48) en esta vida y que participes de su gloria por toda la eternidad. Tu verdadera vocación consiste en adquirir la santidad de Dios. A ello debes orientar todos tus pensamientos, palabras y acciones, tus sufrimientos y todas las aspiraciones de tu vida”. (Secreto de María 3)