LA ORACIÓN DEL DÍA 2

LA ORACIÓN DEL DÍA 2

2 de marzo de 2021 0 Por admin

“Orar por los que no conocen el Amor de Dios”


Aunque Mirjana ya no tiene las apariciones mensuales de cada día 2 del mes, Ella y su familia rezan el rosario a las 9 de la mañana del día 2 de cada mes.

El traductor y guía de peregrinaciones, Miki Musa, quien fue responsable de escribir y traducir los mensajes de Nuestra Señora cuando Mirjana los repetía  después de cada aparición, propuso la idea de tener reuniones de oración el segundo de cada mes en honor a la misión de Nuestra Señora para orar por los que aún no conocen el amor de Dios.

De acuerdo a lo que Mirjana nos ha contado, los que “no conocen el amor de Dios” es decir los “no creyentes» serían como imanes que captan los males que afligen a la humanidad. ¡Es bueno saberlo!… ¡Porque si nos empeñamos en orar para conquistar y convertir estos «imanes», los males ya no tendrían impacto sobre nuestra Tierra, o lo tendrían en menor intensidad!

Cuando los peregrinos ven llegar a Mirjana, la vidente,    apacible y radiante, no se imaginan que van a escuchar de su boca una impresionante lista de las «plagas de Egipto» de nuestros días que se deben a los no creyentes. Puesto que en cada familia debe existir por lo menos uno de ellos…

-La Gospa dice que el mal que reina hoy en día en el mundo ocurre porque no hay fe. Las guerras, las divisiones, los suicidios, la droga, los divorcios, los abortos… todo esto sucede a causa de el aumento de almas que rechazan o desconocen el amor del Señor. La Gospa no los llama no creyentes, sino aquellos que aún no conocen el amor de Dios. Ella los ama porque es su Madre, pero sufre mucho a causa de ellos. La Virgen nos pide que oremos cada día por ellos. Si ustedes pudieran ver, aunque fuera una sola vez, las lágrimas que corren por su rostro debido a los no creyentes, se decidirían enseguida a orar cada día por ellos. Con cada oración, enjugan sus lágrimas. La Gospa pide nuestra ayuda, porque por medio de nuestra oración podemos lograr que cambien.

Mirjana es extremadamente sensible y rehusó ver el Infierno. Traumatizada por una rápida visión del Purgatorio, le dijo a María: «¡Con esto me basta, no quiero ver el Infierno!»

-En nuestras intenciones de oración-continúa Mirjana-, la Gospa nos pide que pongamos a los no creyentes en primer lugar. Orar por ellos es orar por nuestro futuro, es orar por el porvenir de nuestros hijos, por su seguridad… Desde el año 1987 hasta el año 2020  la Gospa venía el día 2 de cada mes para orar con Mirjana por esta intención: “¡A veces Ella se queda por mucho tiempo! A mí me enseñó oraciones por aquellos que no creen; solamente Vicka las conoce también. Yo no puedo contarles ahora de qué oraciones se trata; lo haré más adelante.”

La Gospa dice que incluso en las iglesias se encuentran numeroso no creyentes, por ejemplo, los que van allí por costumbre o para ver a los demás y no para encontrarse con Dios.

Y Mirjana agrega:

-Es terrible pasar toda la vida sin Dios, y darse cuenta a la hora de la muerte que se ha pasado por alto lo esencial. ¡Y tenemos una sola vida! Para ayudar a aquellos que no creen, lo primero es amarlos, luego orar por ellos. El ayudar a aquellos que no creen, lo primero es amarlos, luego orar por ellos. El resto, lo hace la Gospa. Yo lo experimenté en Sarajevo, donde había muchos estudiantes ateos a mi alrededor. Yo le decía a la Gospa: «Yo hice mi parte, ¡ahora te toca a ´Tí!».

Este llamado de la Virgen encuentra poca respuesta. ¡Dios quiera que hoy halle eco en nuestro corazón! ¡Ojalá no estemos en falta a la hora de recibir de Dios la recompensa por nuestras acciones, pasadas por fuego!

Ciertos peregrinos de Provence (Francia) decidieron ofrecer a la Gospa una ayuda sustancial en favor de los que no conocen el amor de Dios, y organizaron en su iglesia «la oración del día 2» ¡Magnífica iniciativa!

Desde el principio ellos pudieron comprobar cuán agradable era su oración a Dios. El Señor los alentaba de manera perceptible a continuar.

-Lo siguiente sucedió el 2 de julio durante la oración – cuenta Jean Pascal-, al regresar de Medjugorje. Nos había estremecido sobremanera el mensaje dado el 18 de marzo de 1990 a Mirjana: Vengo a pedirles su ayuda, únanse a mí para orar por aquellos que no creen. ¡Me ayudan demasiado poco! Tienen poca caridad y poco amor…

Como era época de vacaciones, éramos solo cinco, pero todos firmemente decididos a ayudar a la Santisima Virgen. Aquella noche, oramos por más de dos horas: alabanzas, oración de intercesión por los no creyentes, etc. De repente, tres de las personas presentes sintieron un perfume muy delicado en la Iglesia. ¡Y sin embargo no había allí ninguna flor!

Decicimos entonces encontrarnos el 2 de agosto para la misma oración, así como el día 2 de cada mes. El 2 de septiembre éramos unas treinta personas. 

En dos oportunidades, la asamblea se distrajo por ese fuerte ruido de agua que parecía caer como si fueran cataratas. «Columnas de agua», decían algunos. Después de la oración, Jean Pascal buscó al sacerdote para prevenirlo de la gran inundación que estaba por producirse en su iglesia; probablemente alguna cañería rota, aunque resultaba muy extraño que el ruido emanara del interior y del centro de la iglesia, y no de las paredes exteriores.

-¡Imposible!- respondió el sacerdote-. Esta iglesia es la única de toda la diócesis que no tiene ninguna toma de agua. ¡Ni una cañería, ni una canilla! ¡Esto nos complica bastante la existencia, sobre todo para la limpieza!

Todos comprendieron entonces el aliciente del Cielo.

Algunos meses más tarde, una señora se encontraba orando de noche en la misma iglesia, esperando la hora de «la oración del día 2». Sin saber que ella estaba allí, el sacerdote la encerró en la iglesia. Al encontrar la puerta cerrada (por olvido), los demás se pusieron a orar en el atrio. La señora, pensando ser la única que había acudido al encuentro del día 2, empezó a orar con gran fervor. Hacía mucho tiempo que sufría de artrosis y no podía levantar los brazos, ni siquiera para colgar la ropa. En el fervor de su oración, ella levantó los brazos al cielo para alabar a Dios y darle gracias, cuando, estupefacta, se dio cuenta del cambio:

-¡Pero Señor, ¡me has sanado!

Aún hoy, años más tarde, perdura la sanación de esta madre de cinco hijos.

El 2 de mayo de 1996, la responsable de la liturgia había olvidado un libro de cantos en esa iglesia y vino a buscarlo de noche, para preparar un ensayo. El grupo de «la oración del día 2» ya se había ido, despues de haber orado por los no creyentes durante largo tiempo. Cuál no fue su sorpresa al comprobar que toda la iglesia, hasta en los mínimos rincones, estaba deliciosamente perfumada… La señora permaneció allí por largo tiempo, como transportada al Cielo.

-Yo me sentía tan bien, que hubiera podido pasar toda la noche allí- comentó.

Esta buena iniciativa de la «oración del día 2» se extendió rápidamente por toda la región. Nuevos grupos se formaron y, hoy en día, muchas familias dedican ese día un tiempo a la oración para «ayudar a la Gospa», en comunión con Mirjana y millares de otras personas.