La Novena a la Inmaculada Concepción de María

La Novena a la Inmaculada Concepción de María

29 de noviembre de 2021 0 Por admin

¡Rezar! ¡Rezar! Reza todos los días durante la novena de la Inmaculada Concepción oraciones a los Corazones de Jesús y María.

MENSAJE DEL 28 DE NOVIEMBRE DE 1983

(Mensaje extraordinario)


ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 (Dictado por Nuestra Señora en Medjugorje a Jelena Vasilj el 27 de noviembre de 1983)

Oh Jesús, sabemos que eres misericordioso y que has ofrecido tu corazón por nosotros. Está coronado de espinas y nuestros pecados. Sabemos que nos estás suplicando constantemente para que no nos perdamos. Jesús, acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado. A través de tu Corazón, haz que todos los hombres se amen. Que desaparezca el odio entre los hombres. Muéstranos tu amor. Todos te amamos y queremos que nos protejas con tu Corazón de buen pastor y nos liberes de todo pecado. ¡Jesús, entra en cada corazón! Toca, toca la puerta de nuestro corazón. Sea paciente y nunca se rinda. Seguimos cerrados porque no hemos entendido tu amor. Toca continuamente. Haz arreglos, oh buen Jesús, para que te abramos nuestro corazón al menos cuando recordemos tu pasión sufrida por nosotros. Amén.


ORACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA 

(Dictado por Nuestra Señora en Medjugorje en Jelena Vasilj el 28 de noviembre de 1983)

Nuestra Señora dice: «Vuélvete a Mi Inmaculado Corazón con estas palabras de Consagración»:

Oh Inmaculado Corazón de María, ardiendo de bondad, muéstranos Tu Amor hacia nosotros. La Llama de Tu Corazón, o María, desciende sobre todos los hombres. Te amamos inmensamente. Imprime el Amor verdadero en nuestros corazones para tener un continuo deseo por Ti. Oh María, humilde y mansa de corazón, acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado. Sabes que todos los hombres pecan. Danos, a través de tu Inmaculado Corazón, salud espiritual. Concede que siempre podamos mirar la bondad de Tu Corazón maternal y que nos convirtamos a través de la Llama de Tu Corazón. Amén.


«MAGNÍFICAT»

 Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios,

mi salvador;

porque ha mirado la humillación

de su esclava.

Desde ahora me felicitarán

todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho

obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

–como lo había prometido a nuestros padres–

en favor de Abrahán

y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo,

y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,

ahora y siempre,

por los siglos de los siglos.

Amén.