HUMILDAD DE MARÍA

HUMILDAD DE MARÍA

18 de marzo de 2022 1 Por admin

NOVENA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA.

NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA, DÍA 3

Consagración Rusia Ucrania

«Lo que empecé en Fátima, lo terminaré en Medjugorje. Mi Corazón triunfará«


ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA

+Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, a s í c o n f í o e n v u e s t r a b o n d a d y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACION PREPARATORIA
Santísima Virgen de Fátima, Madre del Verbo encarnado, tesorera de los bienes del Cielo y refugio de los que somos miserables pecadores; a vuestro corazón maternal recurrimos con fe viva y filial cariño, pidiéndoos la gracia de jamás cometer el pecado mortal y de hacer siempre la voluntad de Dios. Con la confianza que nos inspiran los innumerables prodigios que obráis constantemente en aquellos benditos lugares de Fátima y por medio de vuestras milagrosas imágenes. Dirigimos nuestros ruegos a vuestro Corazón Inmaculado, seguros de que, al oír nuestras humildes súplicas, nos alcanzaréis el favor que os pedimos en esta Novena, si es para mayorGloria de Dios, honor vuestro y provecho de nuestras almas. Amén.


Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!


DIA TERCERO 
Consideración
HUMILDAD DE MARIA


Es la humildad el fundamento de la santidad.  Así como no puede Ser firme y sólido el edificio que se construya sobre débiles y superficiales cimientos. así tampoco el edificio de la virtud podrá ser fuerte y valedero sin la base profundísima de la humildad… La Virgen Nuestra Señora fue humilde, tan humilde. que se hizo esclava del Señor; Ecce ancilla Domini… (Luc. I, 38).
Y como el que se humilla será ensalzado, DIOS la elevó a la categoría de Madre suya. constituyéndola Reina de cielos y tierra. Así, dice el franciscano San Bernardino de Sena, que no hubo en el mundo criatura más exaltada que María. porque tampoco hubo ninguna que se haya humillado tanto como Ella.
Al aparecer en Fátima, no escogió como teatro de sus misericordias sino el párale agreste y solitario de la Cova de Iria; se prendó de unos humildes y sencillos pastorcitos, que apacentaban mansos rebaños. y los hizo sus más íntimos confidentes. Con preferencia a Otros lugares donde abundan el lujo y la riqueza, quiso fijar sus plantas y su morada en aquel desconocido rincón que. a los pocos años, los prodigios más estupendos convirtieron en uno de los santuarios más famosos del mundo, y donde se reúnen para alabar y ensalzar a María muchedumbres incontables, hasta ahora nunca vistas en la historia hagamos el firme propósito de imitar al Purísimo Corazón en su humildad. Prácticamente, nunca hablemos de nuestra propia persona, busque más el silencio y el retiro y rehuyamos la alabanza humana. flor de un día, no más. Confiemos en la divina promesa: <<EI que se humilla será ensalzado• (Luc. XIV, ll), seguros de que en el Cielo seremos alabados y glorificados. como lo fue nuestra Santísima Madre.


Lección Histórica
SEGUNDA APARICION


Los tres niños. fieles a la consigna recibida en la visión anterior, se hallaban al mediodía del 13 de junio en el lugar de la cita, rodeados de unas cincuenta personas que por curiosidad los habían seguido. En esta aparición les recomendó otra vez Señora el rezo cotidiano del Rosario, que volvieran el día 13 del mes siguiente y que aprendieran a leer. Luego, bajo secreto, les manifestó su porvenir. Como Lucia pidiera a la Señora que los llevara al Paraíso. ésta le contestó:—Si. a Jacinta y a Francisco vendré a llevármelos pronto. Tú, empero, debes permanecer aquí abajo más tiempo. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar.
—Entonces —preguntó la niña muy triste— ¿habré de quedarme sola?
—No, hija mía. Jamás te abandonaré. Mi corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te llevará a DIOS.
Al pronunciar estas palabras, la Santísima Virgen abrió sus manos y reverberó sobre los niños una luz inmensa, en la que se veían como sumergidos en Dios. Por delante, a la derecha de la aparición, se veía un Corazón. circundado de espinas que lo punzaban por todas partes. Era el Inmaculado Corazón de María, afligido por los muchos pecados del mundo, y que pedía penitencia y reparación. Reflexión
Los teólogos sostienen que seguramente María sería una adolescente cuando el Ángel Gabriel le transmitió el anuncio de salvación de parte de Dios. Ese día, Dios reveló a María su vocación y el papel que jugaría en la salvación del mundo. Le reveló que él tenía un Hijo que vendría al mundo para salvar a todos los hombres del pecado, la muerte y el dominio de Satanás. Dios le pidió a María, la nueva Eva, que fuera la madre virgen de su Hijo eterno. Su plan dependía del “Sí” de María. Dios quería abrir las compuertas de la misericordia a la humanidad a través del consentimiento de María para ser la Madre virgen de Dios hecho hombre. Dios, que no necesita a nadie para hacer lo que se propone, quiso enviarnos a su Hijo a través del asentimiento de fe de María.María ofició ante Dios de representante del Pueblo de Israel, y más aún, de todo el género humano. En ese momento, todo dependió de su  Fiat, de su hágase en mí según tu palabra. En el Concilio Vaticano II, la Iglesia enfatizó la idea de la participación activa de María en la redención del mundo. Los Padres conciliares recordaron las palabras de San Ireneo de Lyon, obispo del siglo II.Así María, hija de Adán, al aceptar el mensaje divino, se convirtió en Madre de Jesús, y al abrazar de todo corazón y sin entorpecimiento de pecado alguno la voluntad salvífica de Dios, se consagró totalmente como esclava del Señor a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo con diligencia al misterio de la redención con El y bajo El, con la gracia de Dios omnipotente. Con razón, pues, piensan los Santos Padres que María no fue un instrumento puramente pasivo en las manos de Dios, sino que cooperó a la salvación de los hombres con fe y obediencia libres. Como dice San Ireneo, “obedeciendo, se convirtió en causa de salvación para sí misma y para todo el género humano.” Por eso no pocos Padres antiguos afirman gustosamente con él en su predicación que “el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María; que lo atado por la virgen Eva con su incredulidad, fue desatado por la virgen María mediante su fe;” y comparándola con Eva, llaman a María «Madre de los vivientes,” afirmando aún con mayor frecuencia que “la muerte vino por Eva, la vida por María” (Lumen Gentium, 56).A través del poder del Altísimo que la cubrió con su sombra, María abrazó a Cristo, primero con su mente por la fe, luego con su corazón por medio de la esperanza y la caridad, y finalmente con su cuerpo mediante el milagro que sólo Dios podía realizar. Ella consintió con todo su ser su maternidad virginal con la plena conciencia de que su hijo se llamaría Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:21). Con su fiat, María nos dió a Jesús, por lo cual en los planes de Dios, es la humana causa de nuestra salvación. Todo lo bueno en nuestras vidas, lo debemos a María, la Causa de nuestra alegría.


Oración: Dios, Padre Todopoderoso, cuando María se entregó a tu Palabra, concibió a Cristo primero en su mente por la fe, después en su corazón por la esperanza y el amor, y finalmente en su cuerpo por obra de tu Espíritu Santo. Gracias a su deseo de ser la madre de tu Hijo, María abrió para todos los hombres las compuertas de tu amor misericordioso. Que ella ayude a todos los hombres a vivir en fe, esperanza y caridad, obedeciendo tu voluntad. Que ella nos recuerde siempre que lo que Tú quieres es dar la salvación a nuestros hermanos por medio de nuestra fe y buenas obras. Ayúdanos a aceptar plenamente nuestra responsabilidad en la lucha contra la cultura de la muerte y la promoción de la cultura de la vida en nuestra sociedad. Te lo pedimos por Cristo, Nuestro Señor. Amén.


ORACION FINAL
¡Oh Dios!, cuyo Unigénito con Su vida, muerte y resurrección nos ha merecido el premio de la eterna salvación: Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Rosario de la Santísima Virgen María, imitemos los ejemplos que contienen y consigamos los bienes que prometen. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


JACULATORIA
¡Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!