El testimonio de la oración

El testimonio de la oración

16 de noviembre de 2021 0 Por admin

La enseñanza del Padre Slavko en la escuela de la Reina de la Paz


Mensaje, 25 de julio de 1998

 «¡Queridos hijos! Hoy, hijitos, los invito a estar con Jesús a través de la oración, para que, por medio de una experiencia personal de oración, puedan descubrir la belleza de la creaturas de Dios. No pueden hablar ni testimoniar acerca de la oración, si no oran. Por tanto, hijitos, en el silencio del corazón, permanezcan con Jesús, para que El los cambie y transforme con Su Amor. Este es para ustedes, hijitos, un tiempo de gracia. Aprovéchenlo para su conversión personal, porque cuando tienen a Dios, tienen todo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”


HOY… LOS INVITO A ESTAR CON JESUS POR MEDIO DE LA ORACION

Este es el propósito fundamental de la oración–estar con Jesús. Para estar con alguien -y éste es también el caso con Jesús- debemos primero decidirnos a dedicarle tiempo. Quien no se toma el tiempo, será incapaz de encontrarse con otra persona o con Jesús. María insiste continuamente en la oración, porque la oración es la primera condición para que algo suceda en nuestra vida y por tanto, es necesario dedicar tiempo para estar con Jesús. El Rosario puede ser el medio más fácil y también el más sencillo para estar con Jesús–en el gozo, en el dolor y en la gloria. Pero no sólo con Jesús, sino también con María. Los dos primeros Misterios Gozosos del Rosario, colocan a María en el centro–cuando recibe el anuncio del Ángel y concibe por obra del Espíritu Santo, cuando visita a su prima Isabel, estando ya encinta. Posteriormente, en los dos últimos Misterios Gloriosos, María también ocupa el centro cuando es asunta al Cielo y es coronada como Reina de Cielos y Tierra. Así pues, rezando el Rosario nos encontramos con Jesús, pero también cuando leemos la Biblia, cuando asistimos a la Santa Misa y cuando acudimos a la Confesión. Son todos espacios de tiempo para encontrarnos de nuevo con Jesús y para estar con El. Y estas oraciones deben ser de manera personal, ya que de otro modo surge el peligro -como ha sucedido con muchos cristianos que no se toman el tiempo necesario para hacer oración- que sólo oran con los labios, siguiendo a otros, o que oran sin la intención de realmente hacer oración personal. María dice…

A FIN DE QUE PUEDAN DESCUBRIR LA BELLEZA DE LAS CRIATURAS DE DIOS A TRAVES DE LA EXPERIENCIA PERSONAL EN LA ORACION

… y Ella sabe que todo lo que Dios ha creado es hermoso. Es urgente para Ella que también nosotros reconozcamos esta belleza y por tanto, quiere que la oración sea para nosotros ese encuentro personal con Dios y Sus criaturas. Ella nos enseña aquí y nos habla de uno de los primeros frutos o resultados de la oración: si estamos con Jesús, el Verbo por el que todo fue creado, descubriremos inmediatamente la belleza de toda Su creación. Aquí podemos pensar también en las vacaciones. Las vacaciones son un tiempo en el que hacemos a un lado el trabajo, cuando salimos fuera y nos convertimos en peregrinos. Inmersos en la agitación de la vida cotidiana, fácilmente nos volvemos ciegos ante todo lo que es bello y especialmente ante la naturaleza y todo lo que Dios ha creado. Pero, cuando descubrimos la belleza de la creación, descubrimos también todo lo que es bello en nuestras vidas y en las vidas de otros y, finalmente, en la creación entera. Es muy importante que los hombres aprendamos primero a ver lo que es bueno y positivo y de ese modo descubramos igualmente la gratitud. Quien descubre la belleza de la creación de Dios puede ser agradecido. Esto no implica la ausencia de penas o sufrimientos, sino más bien nos permite siempre saber que también hay bondad y belleza. María sigue hablando de la oración y dice…

USTEDES NO PUEDEN HABLAR NI DAR TESTIMONIO DE LA ORACION SI NO ORAN

… Ella nos dice que estamos llamados también a hablar de la oración con los demás así como de nuestros descubrimientos en la oración. Para poder hacerlo, la única condición es que oremos y que lo hagamos en lo personal. Cuando alguien no ora es incapaz de hablar de ello ni de dar testimonio. Seguramente no es una coincidencia que María hable en este mensaje de la oración personal y es que este el pasado Domingo, escuchamos en el Evangelio que Jesús se retiró a hacer oración y cuando lo vieron los Apóstoles, también ellos anhelaban hacer lo mismo y le pidieron que les enseñara a orar. Jesús reza entonces la hermosa oración que llamamos la Oración del Señor. También aquí el ejemplo es el medio más poderoso que tenemos para conmover a los demás. Hay que estar muy agradecidos por todas las muchas personas que -a través de Medjugorje- han redescubierto la oración, han recibido gracias y el ejemplo de tantos que han respondido a los mensajes y que realmente se toman el tiempo para hacer oración. Este mensaje contiene en verdad algo muy importante respecto a la oración. María dice…

POR ESO… EN EL SILENCIO DEL CORAZON

Todos corremos el grave peligro de vivir agitadamente. Todos estamos rodeados por tanta información, por tantos adelantos de la tecnología, por tantos diarios, por tanta radio y TV etc., que fácilmente surge el peligro de que perdamos nuestro silencio interior. Y si pensamos más allá, es ahí donde nuestro orgullo, nuestras necesidades superficiales, nuestras dependencias, todo eso derrumba nuestra paz y en nuestro corazón y en nuestra alma simplemente hay demasiado ruido. Una vez que hemos perdido este silencio interior, difícilmente podemos encontrarnos con Dios y escucharlo. Aquí podemos pensar en lo que el profeta Elías experimentó cuando llegó al monte Horeb, habiendo vagado primero por el desierto sin alimentarse más que de pan y agua. En medio de la tormenta, del huracán, del temblor de tierra y del fuego, Elías no pudo descubrir a Dios. Dios llegó en el silencio, con la brisa suave, y entonces Elías se postró de rodillas y adoró a Dios. Hacer silencio es una de las condiciones necesarias para poder escuchar a Dios. Dios no es ruidoso, Dios no grita, Dios se ofrece a Sí mismo, pero siempre en el silencio. Ahí, Dios nos permite acercarnos a El, nos da esa libertad, pero nunca Se impone a nosotros. Por eso es tan importante tomarnos el tiempo para orar y, por medio de esa oración, que lenta pero seguramente encontremos el camino al silencio interior. En este silencio encontraremos también a Jesús y, en particular, el amor que El nos tiene. María nos dice…

PERMANEZCAN CON JESUS

en ese silencio…

PARA QUE EL LOS CAMBIE Y LOS TRANSFORME

a nosotros y a los demás…

CON SU AMOR

Aquí podríamos comenzar a pensar en la fiesta que celebraremos el 6 de agosto, la Transfiguración del Señor. Orando con El estaban los tres apóstoles y Lo vieron, percibieron Su rostro cuando se iluminó y también escucharon en el silencio la voz del Padre que les decía: «Este es mi Hijo muy amado, escúchenlo». Esto ocurrió, pues, en la oración. Así, cuando María nos habla del amor de Jesús que puede cambiarnos y transformarnos, se refiere al amor que es también el medio más poderoso para que demos testimonio a los demás. Sin ese amor, ningún testimonio será exitoso jamás. Sólo el amor nos da la fortaleza necesaria y el impulso para cambiar y transformarnos. Se dice sobre el amor que quien ama se vuelve semejante al amado. María lo sabe y por eso nos dice estas cosas. Desde el 2 de agosto de 1987, la Virgen ora con Mirjana por los no creyentes y esto significa, por todos los que aún no han experimentado el amor de Dios. Sólo cuando el amor sea derramado en nuestros corazones tendremos la fortaleza para dejarnos transformar y cambiar. Mientras no vivamos la experiencia del amor que Dios nos tiene, no sólo nos resultará difícil sino casi imposible progresar diariamente para hacernos más y más semejantes a Dios Creador, Padre nuestro y fuente de toda vida y de toda paz. Por eso, hay que enfatizar que nuestra primera y última intención de oración debe ser orar por el amor. Pero para que no haya malos entendidos, hay que decir que hoy en día se dice mucho que todo se hace en nombre del amor. Con todo, no es un amor auténtico como se hace creer a mucha gente. El único amor que puede transformar y cambiar nuestras vidas es el amor que Jesús nos tiene a cada uno de nosotros y es ese mismo amor el que Lo inspiró a padecer y morir también por cada uno de nosotros. Es el amor que siempre es fiel, el amor que se enseña en la verdad. Es el amor que fortalece a la gente y luego la cambia y la transforma. En este renglón del mensaje, debemos encontrar de nuevo el valor para decidirnos por esa transformación y ese cambio. Si ya lo hemos intentado varias veces y tal vez pensamos que no funciona o que no vale la pena, debemos creer que después de todo sí es posible. Y es que el amor de Dios por nosotros es tal, que efectivamente puede transformarnos y cambiarnos. Mucha gente vive hoy sumida en el desaliento y ha perdido el sentido de la vida. Es natural que si alguien no cree en este amor, capaz de transformarnos y cambiarnos, caiga en el desaliento y pierda el sentido de la vida. ¿Cuántas personas, familias y comunidades en el mundo viven hoy con relaciones lastimadas, heridas, y sufren debido a la falta de amor? Situaciones así desalientan los corazones de las personas y equivocadamente les hacen creer que es imposible arreglarlo, pero Dios nunca se da por vencido. El nos conoce y nos ama y cree, por así decirlo, en la fortaleza de Su amor. Aquí en Medjugorje realmente podemos decir que muchos han descubierto el amor de Dios por ellas y después han encontrado el valor y la fortaleza para permitir que sus vidas sean transformadas y cambiadas, hasta hacer de ellos personas nuevas. Y cuando María habla de estas cosas, repite una vez más que…

ESTE … ES PARA USTEDES UN TIEMPO DE GRACIA

… y porque Ella es nuestra Madre, nos recomienda también…

APROVECHENLO PARA LA CONVERSION PERSONAL

y termina su mensaje con…

PORQUE CUANDO TIENEN A DIOS, LO TIENEN TODO

La conversión no es otra cosa que la libertad que alcanzamos porque nos hemos liberado del mundo, de nosotros mismos, de otras personas y, más que nada, para encontrar una nueva proximidad con Dios. Esto nos aparta del pecado, de todo lo que nos impide aceptar a Dios–el Dios que nos ama. La conversión es mucho más que apartarnos del pecado, de todo lo que es negativo y malo, significa también reconocer todo lo que es hermoso en nosotros mismos y en todo lo que nos rodea. Dios es la plenitud de nuestra vida, Dios es la plenitud del gozo y la paz. Por tanto, todos aquellos que tienen a Dios realmente lo tienen todo. Hoy en día, en este mundo que ofrece tanto, uno de los resultados es que la gente que lo tiene todo ha perdido el sentido de la vida o vive en la oscuridad, porque no tiene a Dios. Quien tiene a Dios lo tiene todo y María nos hablado de nuevo y nos ha llamado a decidirnos por la oración, para que, en la oración, nos encontremos con Jesús y entonces, en el silencio, aceptemos el amor que Dios nos tiene y con él nos cambie y nos transforme. Así pues, al final de estos pensamientos sobre el último mensaje.

Debemos Orar También…

Dios, Padre nuestro, Te damos gracias por habernos creado a nosotros y al mundo entero. Con María y en el nombre de Jesucristo, Tu Hijo, Te pedimos que nos envíes a Tu Espíritu Santo para que libere nuestros corazones de todo lo que nos impide encontrarnos con Tu Hijo Jesús en la oración, para poder estar con El. Abre nuestros ojos a todos lo que es bello en Tus criaturas y perdónanos, porque muchas veces hemos estado ciegos para ver a Tus criaturas, nuestra vida, la vida de los demás y por eso hemos perdido la alegría de vivir. Abre nuestros ojos para poder verte a Ti en cada flor, en cada planta, en cada animal y poder alabarte y darte gloria por Tu poder y Tu amor hacia todo lo que has creado. Especialmente, oh Padre, libéranos de todo lo que nos hace salir del silencio de nuestro corazón. Que todos los corazones puedan encontrar el silencio y de ese modo permanezcan con Jesús. Revélanos Tu amor y, por medio de ese amor, transfórmanos y cámbianos. Te presentamos todo lo que está herido, lo que está deformado dentro de nosotros y ábrenos a Tu amor para ser sanados y para recibir una nueva oportunidad para crecer en nuestra semejanza a Ti. Creemos que esto es posible porque Tú eres Todopoderoso. Padre, Te encomendamos especialmente a todos los jóvenes que vendrán aquí para el Festival Internacional de Oración para Jóvenes. Creemos que Tú estás llamando a cada uno y creemos que Tu amor por cada uno es capaz de transformar el corazón de todos, sana cualquier miedo y cualquier herida en las familias y en las comunidades. Danos la gracia de llegar a entender este tiempo que se nos ofrece como un tiempo de gracia y que podamos aprovecharlo para nuestra conversión personal. Oh Padre, libera nuestros corazones para que Tú puedas tener el primer lugar en nuestro corazón y que Tu amor por nosotros llene nuestras vidas. Haz que lleguemos a saber que teniéndote a Ti tenemos todo lo que nuestro corazón necesita. Gracias porque podemos hablar Contigo, despierta en nuestro corazón el profundo anhelo de volver a estar Contigo otra vez. Te lo pedimos con María, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


Fra. Slavko Barbaric, Medjugorje, 29 de Julio de 1998