EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE CELO

EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE CELO

6 de junio de 2022 0 Por admin

Al Corazón del Divino Niño Jesús por el Materno Corazón de María Reina de la Paz



DÍA SEPTIMO


EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE CELO




Será hoy objeto de nuestra meditación el celo del Sagrado Corazón de Jesús. Se entiende por celo un deseo ardiente de la gloria de Dios y de la salvación de las almas, y una actividad siempre en movimiento para conseguir esos objetos. ¿Quién podrá debidamente ponderar cuáles fueron este deseo y esta actividad en el Sagrado Corazón de Jesús? Un solo pensamiento era el suyo, uno solo el que le hacía palpitar noche y día: glorificar al Padre celestial y salvar al mundo. Si predica, si obra milagros, si anda a pie largas jornadas, si toma parte en los banquetes de los pecadores, si se transfigura glorioso en el Tabor o se deja aplastar como un gusano por sus enemigos, si muere, por .fin, o si resucita, todo obedece a un mismo plan, todo tiene por blanco glorificar a Dios, salvar al hombre.
El celo por esa empresa le tenía siempre inquieto y extasiado, y le hacía hablar de sus próximos sufrimientos como de gloriosos triunfos. Al dirigirse a Jerusalén la última vez para ser allí preso y crucificado se admiraban los discípulos de que llevase el paso más apresurado que de costumbre. Era su celo ardiente que le atraía como de sí a la realización de sus constantes deseos.


¡Cómo contrasta esa actividad ardorosa del Corazón de Jesús con la frialdad ordinaria del mío! ¡Ah! Es verdad. También el mío se mueve, se agita, se acalora, se enciende, pero ¿es por la gloria de Dios? ¿es por el bien de mis hermanos? ¿O es al contrario por viles intereses del momento, por sutiles Puntos de honra, por miserables competencias del amor propio? ¡Ah! ¡que el celo que me devora no es tal vez sino ambición, codicia, vanidad, esto es, el celo del mundo!
¿Qué hago, en efecto, por la honra divina? ¿Cómo siento sus injurias? ¿Cómo me esfuerzo en evitarlas o siquiera en repararlas? Si estuviesen tan amenazados mis intereses como lo están siempre los de Dios, ¿estaría tan tranquilo y sosegado como estoy ahora en presencia de la guerra impía que se le hace? ¡Ojalá no sea yo de aquellos mismos que, con su flojedad y malos ejemplos, contribuyen a esa deshonra de la Religión y ruina de las almas!
¡Oh Señor! Dame una chispa, una chispa sólo de ese fuego abrasador que consumió tu Corazón; dámela para que experimente como Tú la pasión de tu celo. Quiero ser Apóstol de tu gloria y de tu nombre, en la medida que lo permitan mis fuerzas y condición. Con mi conversación, con mi porte exterior, con mi influencia, con mis relaciones, con mi dinero, con mi oración, procuraré trabajar cuanto pueda, para que seas cada día más honrado y glorificado.

 







Mensaje, 25 de noviembre de 1991


“¡Queridos hijos! También en este tiempo Yo los llamo a la oración. Oren para que ustedes puedan comprender lo que Dios les quiere decir a través de mi presencia y de estos mensajes que Yo les estoy dando. Mi deseo es el de acercarlos cada vez más a Jesús y a Su Corazón traspasado, para que ustedes sean capaces de comprender el inmenso amor con el que El se ha entregado por cada uno de ustedes. Por eso, queridos hijos, oren para que de sus corazones pueda brotar una fuente de amor hacia cada persona, incluso hacia quienes los odian y los desprecian a ustedes. De esa manera, ustedes serán capaces de vencer, con el amor de Jesús, todas las miserias de este mundo lleno de sufrimientos, el cual está sin esperanza para aquellos que no conocen a Jesús. Yo estoy con ustedes y Yo los amo con el amor inmenso de Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamado! ”