¡El que tenga oídos, que oiga!

¡El que tenga oídos, que oiga!

20 de diciembre de 2020 0 Por admin

Novena litúrgica.

Nueve días para preparar el pesebre en nuestro corazón.

VEN SEÑOR JESÚS 


Día 6   ¡El que tenga oídos, que oiga!

Ya viene el Señor poderoso, y será llamado Emmanuel, porque Dios está con nosotros (Is. 7, 14).  Despierta, Señor, nuestro corazón y anímanos a preparar los caminos de tu Hijo unigénito, para que, por la gracia de su venida, podamos servirte con una vida santa. Amén 


Leamos el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 11, 11-15

Jesús dijo a la multitud:

Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver.

¡El que tenga oídos, que oiga!.


Reflexionemos: Que resida, pues, en todos el alma de María, y que esta alma proclame la grandeza del Señor; que resida en todos el espíritu de María, y que este espíritu se alegre en Dios; porque, si bien según la carne hay sólo una madre de Cristo, según la fe Cristo es fruto de todos nosotros, pues todo aquel que se conserva puro y vive alejado de los vicios, guardando íntegra la castidad, puede concebir en sí la Palabra de Dios». (San Ambrosio)

Porque,  como dice san Juan:  En esto hemos conocido la caridad de Dios,  en que puso él su vida por nosotros.  1 Jn 3,  16. Se manifestó,  pues,  el amor de Dios,  y se manifestó a todos,  ómnibus hominibus.  Pero ¿por qué después no le han conocido todos,  y todavía hay tantos que no le conocen?  El mismo Jesucristo da la razón:  Porque los hombres amaron más la tinieblas que la luz. Jn. 3, 19.  No le han conocido ni conocen,  porque no quieren,  estimando en más las tinieblas del pecado,  que la luz de la gracia. 

Procuremos no ser del número de estos infelices.  Si hasta aquí hemos cerrado los ojos a la luz,  pensando poco en el amor de Jesucristo,  procuremos en los días que nos restan de vida tener siempre delante la vista las penas y la muerte de nuestro Redentor,  para amar a quién tanto nos ha amado,  “aguardando entre tanto la esperanza bienaventurada y el advenimiento glorioso del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo”. (San Alfonso Mª Ligorio)


La Reina de la Paz nos llama:

“¡Queridos hijos! Escuchen, porque deseo hablarles e invitarlos a tener más fe y confianza en Dios que los ama inconmesurablemente. Hijitos, ustedes no saben vivir en gracia de Dios, por eso los llamo a todos de nuevo a llevar la palabra de Dios en sus corazones y en sus pensamientos. Hijitos, pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en sus familias, léanla y vívanla. Enseñen a sus hijos, porque si ustedes no son un ejemplo para ellos, los hijos se irán por el camino de la impiedad. Reflexionen y oren, y entonces Dios nacerá en sus corazones y sus corazones estarán gozosos. Gracias por haber respondido a mi llamado! ”   (Mensaje, 25 de agosto de 1996)


Oremos con el Padre Slavko:

Padre, danos la fortaleza de vivir con nuestras manos gozosamente extendidas, para que quienes no Te conocen puedan llegar a hacerlo. Danos la gracia de ser siempre conscientes, en cualquier situación, que somos cristianos y amarte por sobre todas las cosas. Te suplicamos, bendice al Papa y a todos los Obispos, a todos los Sacerdotes, a todos los padres de familia y maestros para que puedan estar abiertos a Tu Palabra y servir y ayudar a quienes les has confiado para llegar a conocerte como Padre. Haz que todos vivamos en este mundo responsable y conscientemente. Danos la gracia de ser hombres y mujeres de buena voluntad, a fin de que durante este nuevo tiempo seamos Tus manos en este mundo. (Noviembre 27,1997)

Concede el gozo a todos los corazones, especialmente a aquellos que en estos momentos están tristes porque nadie los ama, porque sienten que nadie les desea el bien y por favor, libera a todos los corazones del odio y de todos los sentimientos negativos para que el gozo pueda iluminar a todas las personas. Y danos el espíritu de oración para que nuestros corazones estén continuamente extendidos a Tu Hijo Jesucristo. Te suplicamos, envía Tu Espíritu Santo a nosotros para que El pueda transformarnos en personas nuevas que viven en Ti y actúan a partir de Ti, por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.  (Fray Slavko, Medjugorje, Diciembre 27 de 1997)


Credo (1), Padre Nuestro, Ave María y Gloria (7 veces).