El CANSANCIO

El CANSANCIO

10 de enero de 2022 0 Por admin

Esto es lo que nuestra Madre celestial nos dijo sobre el cansancio:


… Orad, y así podréis vencer todo cansancio (30.05.1985)

… Cuando rezas con perseverancia y vienes a Misa a pesar de tu cansancio, él te da todo lo que le pides. … (01.12.1893)

Veo que estáis todos cansados. Quiero tomarlos a todos en mis brazos para que se queden conmigo. (28.10.83)

Queridos hijos, una invitación en preparación para el aniversario (de las apariciones): ustedes, feligreses, oren más, y su oración puede ser un signo de su abandono en Dios Queridos hijos, sé que están todos cansados: no, ustedes ¡No sabéis abandonaros a mí! En estos días entrégate completamente a mí. ¡Gracias por haber respondido mi llamada! (13 de junio de 1985)

(Mensaje dado al grupo de oración)

Sé que estás cansado, pero no puedo decirte que descanses. Orad de nuevo y no os vayáis a la cama sin haber orado al menos un cuarto de hora por el grupo. Verás que mañana será un día mejor.(22 de enero de 1986)

Queridos hijos, también hoy los llamo a la oración. Hijitos, la oración hace milagros. Cuando estés cansado y enfermo y no sepas el significado de tu vida, toma el rosario y reza; orad hasta que la oración se convierta en un encuentro gozoso con vuestro Salvador. Yo estoy con ustedes e intercedo y oro por ustedes, hijos. Gracias por haber respondido a mi llamado (25 de abril de 2001)

Queridos hijos, hoy el Señor me ha permitido decirles nuevamente que están viviendo un tiempo de gracia. No se dan cuenta, hijitos, que Dios les está dando una gran oportunidad para convertirse y vivir en paz y amor. Estás tan ciego y atado a las cosas terrenales y piensas en la vida terrenal. Dios me envió para guiarte a la vida eterna. Yo, hijos, no estoy cansado, aunque veo vuestros corazones pesados ​​y cansados ​​de todo lo que es gracia y don. Gracias por haber respondido mi llamada. (25 de octubre de 2006)

Parece, pues, que el remedio de María para nuestro cansancio no es una fiesta tal como la entendemos nosotros, prácticamente sin hacer nada, sino trabajar sobre nosotros mismos con mayor entusiasmo para transformar nuestra oración en un himno de alabanza al Señor. Y es que en realidad nuestro cansancio deriva del apego a las cosas de esta tierra, nos agobia todo lo que nos rodea y por error nos deshacemos de lo único que de verdad puede aligerar nuestro espíritu… y es la oración. hecho con el corazón.