“Dios me da este tiempo como un don para ustedes…” (Mensaje 25 de Agosto 1997)

“Dios me da este tiempo como un don para ustedes…” (Mensaje 25 de Agosto 1997)

10 de agosto de 2021 0 Por admin

Una vez más, a través de la oración y el ayuno, de la Misa y la Confesión, del Rosario y la Adoración, venceremos nuestra resistencia y nos dejaremos guiar…

Fray Slavko


Mensaje, 25 de agosto de 1997 

“¡Queridos hijos! Dios me da este tiempo como un don para ustedes, para poder enseñarles y guiarlos por el camino de la salvación. Ahora, hijitos, no comprenden esta gracia, pero llegará pronto el tiempo cuando añorarán estos mensajes. Por tanto, hijitos, vivan todas las palabras que les he estado dando durante este tiempo de gracia y renueven la oración, hasta que la oración se convierta en gozo. Invito especialmente a aquellos que se han consagrado a mi Corazón Inmaculado para que lleguen a ser ejemplo para los demás. Invito a todos los sacerdotes, religiosos y religiosas a rezar el rosario y a enseñar a rezarlo a los demás. El rosario es para mí, hijitos, algo especialmente querido. Mediante el rosario abran su corazón y así los puedo ayudar. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ”


Primera Parte

“Aquí, inmediatamente pensamos en lo que el Papa dijo desde 1987, cuando afirmó que estos tiempos son tiempos marianos. En la Encíclica MADRE DEL REDENTOR, él habla de la Madre peregrina que toma el camino con la Iglesia peregrina hacia el final de este siglo. Nos dice que María, en estos tiempos, está viviendo su segundo Adviento. Dice que María es Madre y Maestra de Jesús y por tanto, lo es también de nosotros. Ciertamente, estos 16 años y 2 meses son un gran regalo para quienes se han abierto al mensaje, para todos los que han experimentado una sanación espiritual, mental o física, para todos los que han comenzado a orar e ir a Misa y todos ellos así como los que han recibido el valor para ir a la Confesión, saben cuán grande es más que nada el don de que María nos instruya. Muy sencillamente, Ella nos enseña a nosotros, sus hijos, cómo debemos vivir. Su meta es conducirnos a todos a la paz, pero el camino a la paz cruza por la conversión personal, por un cambio en la relación hacia uno mismo, hacia la propia familia, la comunidad y también a través de un cambio en la relación con el mundo material. María desea llevarnos al punto en el que tengamos una relación con Dios que sea digna de El. Si pensamos en todo lo que Ella ha dicho acerca de la oración, podemos afirmar que desea conducirnos a la oración del corazón y esto significa, orar por amor a Dios. De otro modo, estaremos todos en peligro de que nuestra oración se vuelva egoísta y que sólo oremos cuando necesitemos algo. Una vez nos dijo: «No oren de acuerdo a sus necesidades, sino que oren buscando a Dios, porque El los ama.» Este sería el cambio más profundo de nuestro comportamiento en cuanto a la oración. Debemos comenzar a orar porque amamos a Dios y porque nos gusta estar con El. Sólo entonces nos está permitido pedir cualquier cosa y también seremos capaces de decir, «Hágase Tu voluntad,» así como de aceptarla. Es realmente triste cuando alguien ora y luego dice que no obtuvo lo que pedía y por eso deja de orar. Muchos cristianos han dejado de orar del todo precisamente en este punto, porque no obtuvieron algo. Pero, ¿dónde queda entonces la consciencia de que la oración es sobre todo la presencia amorosa delante de Dios? Esta es la meta que María tiene ante sí, cuando nos enseña a orar. Ella también nos enseña a ayunar. El ayuno es muy importante para la mente, el cuerpo y el alma. Por el ayuno aprendemos a tener una nueva relación hacia nuestro cuerpo y hacia las cosas materiales. A través del ayuno y la oración, nuestro corazón se abre más fácilmente a Dios y se vuelve más libre para [oír] lo que Dios nos dice y se fortalece para hacer aquello que El nos pide. María nos enseña también cómo celebrar la Santa Misa, porque Ella dice [que lo hagamos] «con el corazón», de tal modo que la Misa se convierta en un auténtico encuentro con Jesús vivo. Ella nos enseña a prepararnos para la Misa así como a quedarnos con Jesús después de la Misa. Su deseo más profundo es que acudamos también a la Adoración y que nos quedemos con El de este modo. Es por eso que nos dijo que debemos enamorarnos de Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Y cuando oímos a María decirnos esto y le permitimos que nos instruya, entonces nos encontramos en el camino a la santidad y justamente esto es lo que son sus mensajes que nos da cada mes–el camino a la santidad. Todo aquel que la siga experimentará, ya desde aquí en la tierra, la santidad, la paz interior, el gozo profundo y tendrá una relación sana y santa consigo mismo, con los demás, con el mundo material y con Dios. El significado de la fe en los mensajes de María, puede explicarse así más ampliamente con estas palabras: Fe significa confiar y dejarse guiar. Lo opuesto es resistirse a lo que Dios nos pide o a lo que María nos sugiere. Así pues, una vez más, a través de la oración y el ayuno, de la Misa y la Confesión, del Rosario y la Adoración, venceremos nuestra resistencia y nos dejaremos guiar. Después María dice algo que, en este momento, aún somos incapaces de entender. Ella dice algo muy cierto…

AHORA USTEDES NO COMPRENDEN ESTA GRACIA

¿Pero acaso el siguiente enunciado…

PERO PRONTO LLEGARA UN TIEMPO EN EL QUE SE LAMENTARAN POR LA AUSENCIA DE ESTOS MENSAJES

…significa que pronto se acabarán las apariciones? ¿O que pronto dejará de darnos mensajes? No lo sabemos. Tan solo debemos continuar con Ella y esperar. Debemos estar abiertos. Quienes han seguido estos mensajes, deben darse cuenta también que no comprenden esta gracia. Esta gracia o este tiempo de gracia es tan grande, que realmente nos encontramos delante de un misterio del amor de Dios por nosotros. Y todos los que han seguido los mensajes con el corazón y que los han esperado cada mes con gozo, estarán tristes; pero hay también quienes no sólo no comprenden esta gracia, sino que absolutamente rechazan este tiempo de gracia que Dios nos ha dado a través de María. Esos ciertamente entienden aún menos, no reconocen suficientemente los signos de los tiempos y seguramente no se lamentarán después de estos mensajes. Pero creo que de nuevo debemos escuchar cuidadosamente el siguiente renglón y al hacerlo así, obtener un claro entendimiento de cuál es la esencia de todo.

POR ESO, HIJITOS, VIVAN TODAS LAS PALABRAS QUE YO LES HE DADO A TRAVES DE ESTE TIEMPO DE GRACIA Y RENUEVEN LA ORACION, HASTA QUE LA ORACION SEA UN GOZO PARA USTEDES

Esto es lo MAS importante. ¡Ella nos ha dicho tanto! Nos ha mostrado tantas cosas, nos ha enseñado tanto, que realmente tenemos que hacer algo. Todo aquel que trate de vivir los mensajes y trate de permanecer en el camino con María, en este sentido, se lamentará de que [éstos] no continúen. Pero, [al mismo tiempo], para quienes estamos tratando de vivirlos, estos mensajes deben darnos un nuevo impulso para aceptar con gozo lo que Ella nos dice y esto, muy especialmente en lo que concierne a la oración–oración que debe convertirse en gozo para nosotros. Si el amor a Dios crece en nuestro corazón, habrá gozo cuando oremos, porque la oración significa, pues, estar con Dios y estar con Dios es el gozo más profundo que el hombre pueda experimentar aquí en la tierra. En este mensaje, como en ningún otro hasta ahora, María habla de grupos específicos de personas.


Fra. Slavko , Medjugorje, Agosto 29 de 1997

Fuente: Medjugorje.hr