Cuando San Juan XXIII salvó al mundo de una catástrofe nuclear

Cuando San Juan XXIII salvó al mundo de una catástrofe nuclear

1 de marzo de 2022 0 Por admin

“La Iglesia tiene por encima de todo la paz y la fraternidad entre los hombres…»


Por Juan Bernardi

En estos días muchos esperan y rezan por la paz, y hay quienes se refieren al Papa como un hombre de mediación entre las partes en conflicto. De hecho, no sería la primera vez en la historia. Sólo en el siglo XX, en efecto, no fue sólo San Juan Pablo II quién desempeñó el papel de defensor de la paz.

Hubo otro evento muy importante en el que el Papa hizo un gesto que permitió evitar la degeneración de una tragedia que habría sido sumamente dramática.

En plena guerra fría, bajo el cayado pastoral de dos papas atrás, con respecto a San Juan Pablo II. Pocos recuerdan y saben de la «crisis de los misiles» en Cuba, en la que el Papa San Juan XXIII salvó literalmente a la humanidad de la destrucción.

La historia transcurría en 1962, año en el que la humanidad literalmente corría el riesgo de desaparecer. El 14 de octubre, el presidente estadounidense Kennedy fue informado de que Cuba tenía misiles de mediano alcance, con sistemas de lanzamiento relacionados, y después del ascenso al poder de Fidel Castro, el país se había desplegado abiertamente junto a Moscú.

De hecho, Fidel pidió a los soviéticos que protegieran la isla desde el punto de vista militar, en particular después de que EE.UU. intentara hacerla caer, terminando con el desembarco fallido en Bahía de Cochinos. Una vez que el presidente estadounidense se dio cuenta del riesgo que corría, impuso un bloqueo naval a Cuba y le pidió al país que retirara los misiles, de lo contrario, amenazó con un ataque.

Esto a su vez provocó una dura respuesta de la Unión Soviética, y el riesgo era el de una guerra nuclear que estuvo muy cerca. Cuando veinticinco barcos soviéticos se acercaron a la isla, el mundo entero experimentó semanas de verdadera tensión. En ese momento entró en juego la acción del Papa.

Como otros actores internacionales, el Papa Roncalli deseó con todas sus fuerzas la paz, y logró llegar a un importante acuerdo que condujo a la solución pacífica de la crisis. La importancia de su acción solo fue reconstruida más tarde entre varios historiadores.

EL Papa Juan XIII, de hecho, entregó un mensaje de radio a los embajadores de Washington y Moscú, que también transmitió Radio Vaticano y en el que el Pontífice entró en el fondo de lo que estaba sucediendo y destacó cuánto, para la Iglesia, la paz es un valor extremadamente central y para a los que no se puede renunciar en modo alguno, ni siquiera ante los problemas más complejos y aparentemente irresolubles. Así Roncalli dio énfasis a su llamado y al de todos los católicos.

“La Iglesia tiene por encima de todo la paz y la fraternidad entre los hombres; y trabaja sin cansarse nunca, para consolidar estos principioss”, dijo Roncalli. “Hoy renovamos este sentido llamado y suplicamos a los Jefes de Estado que no permanezcan insensibles a este grito de la humanidad”, continuó el mensaje.

Sólo años después se descubrió la importancia de ese gesto.
«Que hagan todo lo que esté a su alcance para salvar la paz», fue el llamamiento. “De esta forma salvarán al mundo de los horrores de una guerra, cuyas aterradoras consecuencias nadie puede prever. Continúe negociando. Sí, esta disposición leal y abierta tiene un gran valor como testimonio para la conciencia de todos y ante la historia. Promover, alentar, aceptar negociaciones, en todos los niveles y en todos los tiempos, es norma de sabiduría y prudencia, que atrae las bendiciones del Cielo y de la tierra”.

La voz del Papa fue recogida por muchos medios internacionales y fue en ese momento cuando la fuerza de la diplomacia venció a la violencia ciega de la guerra. El desmantelamiento de los misiles por parte de los rusos, que los estadounidenses equilibraron con el reconocimiento de la independencia de Cuba, y esto llevó a la solución de la crisis que estaba a punto de estallar en algo absolutamente dramático.

Un mes después de ese hecho, el propio Juan XXIII escribió unas palabras en su diario personal que confirmaban la absoluta importancia de aquel llamamiento. “Habiendo recibido al polaco Ierzy Zawieyski, hombre de confianza del cardenal Wyszynski, y recibido por Sigr. Gomulka, quien le encargó llevar sus saludos al Papa, y decirle que la resolución del terrible peligro nuclear en Cuba lo considera debida al mismo Pontífice” .

El propio Jruschov, jefe del gobierno de la Unión Soviética de 1953 a 1964, agradeció al Papa subrayando su papel central en la resolución del impasse que se había producido. Nadie habló de ello durante años, pero solo con la apertura de los archivos soviéticos, en el año 2000, se hizo evidente que sin esa intervención de la Santa Sede, la historia de la humanidad ciertamente habría continuado de una manera muy diferente.


Fuente: La Luz de María, Italia