Aniversario Ordenación Sacerdotal San Pío de Pietrelcina

Aniversario Ordenación Sacerdotal San Pío de Pietrelcina

10 de agosto de 2022 0 Por admin

Visitaba diariamente por largas horas a Jesús Sacramentado, preparándose para la Santa Misa


El 6 de enero de 1903, a los dieciséis años, entró el Padre Pío, como clérigo en la orden de los Capuchinos. Fue ordenado sacerdote en la Catedral de Benevento, el 10 de agosto de 1910. Tuvo así inicio su vida sacerdotal que a causa de sus precarias condiciones de salud, se desarrollará primero en muchos conventos de la provincia de Benevento. Estuvo en varios conventos por motivo de salud, luego, a partir del 4 de septiembre de 1916 llegó al convento de San Giovanni Rotondo, sobre el Gargano, dónde se quedó hasta el 23 de septiembre de 1968, día de su sentida muerte.

En este largo período el Padre Pío iniciaba sus días despertándose por la noche, muy antes del alba, se dedicaba a la oración con gran fervor aprovechando la soledad y silencio de la noche. Visitaba diariamente por largas horas a Jesús Sacramentado, preparándose para la Santa Misa, y de allí siempre sacó las fuerzas necesarias, para su gran labor para con las almas, al acercarlas a Dios en el Sacramento Santo de la Confesión, confesaba por largas horas, hasta 14 horas diarias, y así salvó muchas almas.

Uno de los acontecimientos que señaló intensamente la vida del Padre Pío fue lo que se averiguó la mañana del 20 de septiembre de 1918, cuando, rogando delante del Crucifijo del coro de la vieja iglesia pequeña, el Padre Pío tuvo el maravilloso regalo de los estigmas. Los estigmas o las heridas fueron visibles y quedaron abiertas, frescas y sangrantes, por medio siglo. Este fenómeno extraordinario volvió a llamar, sobre el Padre Pío la atención de los médicos, de los estudiosos, de los periodistas pero sobre todo de la gente común que, en el curso de muchas décadas fueron a San Giovanni Rotondo para encontrar al santo fraile.

En una carta al Padre Benedetto, del 22 de octubre de 1918, el Padre Pío cuenta su “crucifixión”: “¿Qué cosa os puedo decir a los que me han preguntado como es que ha ocurrido mi crucifixión? ¡Mi Dios que confusión y que humillación yo tengo el deber de manifestar lo que Tú has obrado en esta tu mezquina criatura!

Fue la mañana del 20 del pasado mes (septiembre) en coro, después de la celebración de la Santa Misa, cuando fui sorprendido por el descanso en el espíritu, parecido a un dulce sueño. Todos los sentidos interiores y exteriores, además de las mismas facultades del alma, se encontraron en una quietud indescriptible. En todo esto hubo un total silencio alrededor de mí y dentro de mí; sentí enseguida una gran paz y un abandono en la completa privación de todo y una disposición en la misma rutina.

Todo esto ocurrió en un instante. Y mientras esto se desarrolló; yo vi delante de mí un misterioso personaje parecido a aquél visto en la tarde del 5 de agosto. Éste era diferente del primero, porque tenía las manos, los pies y el costado que emanaban sangre. La visión me aterrorizaba; lo que sentí en aquel instante en mí; no sabría decirlo. Me sentí morir y habría muerto, si Dios no hubiera intervenido a sustentar mi corazón, el que me lo sentí saltar del pecho.

La vista del personaje desapareció, y me percaté de que mis manos, pies y costado fueron horadados y chorreaban sangre. Imagináis el suplicio que experimenté entonces y que voy experimentando continuamente casi todos los días. La herida del corazón asiduamente sangra, comienza el jueves por la tarde hasta al sábado. Mi padre, yo muero de dolor por el suplicio y por la confusión que yo experimento en lo más íntimo del alma. Temo morir desangrado, si Dios no escucha los gemidos de mi pobre corazón, y tenga piedad para retirar de mí esta situación….”

Consejos del Padre Pío para asistir a la Santa Misa:

  1. Entre en la Iglesia en silencio y con gran respeto.
    Este primer consejo de nuestro santo, nos recuerda la forma de comportarnos en la Iglesia. En muchos sitios las iglesias se han transformado en circos, o en fiestas. La gente habla en los templos como si estuviera en un mercado, no es consciente de que la iglesia es un lugar de encuentro con Cristo, un lugar en el que la criatura va a reunirse con su Creador. El ruido molesta, el ruido mundano nos aleja del silencio místico que nos lleva a la unión con Dios.
  2. Tome agua bendita y haga la senal de la cruz con mucho cuidado y lentamente.
    El agua bendita es la gran ausente en muchos iglesias. Este sacramental es de gran ayuda contra los ataques del maligno, sin embargo, en muchas iglesias parece que ya no tiene ninguna importancia, parece que el sacerdote ya no tiene tiempo de estar unos minutos para bendecir un poco de agua, para uso de los fieles. La primera oración que hacemos es con ese agua, haciendo la senal de la cruz, con mucho cuidado y lentamente porque queremos recordar nuestro bautismo.
  3. En cuanto este ante ante Dios en el Santisimo Sacramento, haga una genuflexion devotamente.
    Vamos a la Iglesia para estar con nuestro Señor, presente en el Santisimo Sacramento del Altar, El es nuestro Dios, nuestro Señor, nuestro Amigo, el Medico de nuestra alma, el confidente de nuestro corazon, por todo ello cuando nos encontramos cara a cara con el nos arrodillamos para saludarlo, para adorarlo, para pedirle que cure las heridas de nuestras almas.
  4. Hable con El con abandono filial, de libre curso a su corazon
    Habla con El, con tu Dios, habla con el Señor de la Misericordia, y del perdón. No creas que es un Dios lejano, es un Dios que esta ahí para ayudarte, para escucharte, para bendecirte; habla con El, como hablas con un padre, preocupado por su hijo. Habla con un Dios que se ha querido quedar con nosotros en el Sacramento de la Eucaristia para poder atendernos directamente, poder estar con nosotros cada dia, en cada hora, en cada momento. Desde luego estamos ante la historia de amor mas bella jamas contada. La historia de amor de Dios por sus hijos.
  5. Al asistir a la Santa Misa permanece muy compuesto, cuando en pie, arrodillado y sentado, realiza todos los actos religiosos con la mayor devocion.
    Si no sabemos lo que significa la misa, se hace tediosa, aburrida, larga, sin embargo el alma que sabe lo que es la misa esta presente en ella con amor y devoción. Amor y devoción que Dios regala a las almas fieles que desean verdaderamente vivir su fe. Sin embargo vemos como a la eucaristia cada vez se le hace menos caso y se la trata con mayor desdén, como la virgen nos recordo en Garabandal. Vemos que la Iglesia esta pasando una época de confusión, esta confusión esta proporcionalmente relacionada con el misterio de la eucaristia, cuanto mas se desprecia al Augusto Sacramento, mas confusión existe en la iglesia y en el mundo.
  6. Cuando salga de la Iglesia sea como todo seguidor del Nazareno deberia ser.
    Católicos comprometidos con su fe y con su Dios, católicos que oran, que se preocupan del hermano, que practican la caridad y las obras de misericordia, católicos responsables con su Señor, y con su Patria. Cuantas veces vemos que existe cierto dualismo, algunos son católicos en la iglesia, pero sin embargo se comportan como ateos en la calle, en el ámbito de lo publico, son creyente en la vida privada, pero se comportan como ateos en la vida publica. Estos no son verdaderos católicos, no son verdaderos cristianos, pues niegan a Cristo, cuando, por ejemplo van a votar, o cuando estan en la escuela, o en el hospital, los que son médicos. Sigamos este consejo del Santo Padre Pio y vivamos como debe vivir un seguidor del Nazareno.

Y hasta aquí estos seis consejos de San Pio de Pietrelcina, el santo capuchino del siglo veinte, para vivir la eucaristia y la Santa Misa de forma mas intensa. Si te ha gustado este articulo compártelo con tus amigos y que ellos también puedan aprovecharse de estas enseñanzas.


Fuente: Tekton.info