13 de Julio

13 de Julio

11 de julio de 2022 0 Por admin

Esta visión, mostrada en la tercera de las apariciones de Fátima, proveyó a los pequeños un secreto en tres partes


El 13 de julio de 1917, la Virgen de Fátima mostró a los tres pastorcitos Lucía, Francisco y Jacinta, en la Cova da Iria (Portugal), una visión del infierno que muestra las trágicas consecuencias que trae la falta de arrepentimiento y lo que espera en el mundo invisible a quienes no se convierten.

Esta visión, mostrada en la tercera de las apariciones de Fátima, proveyó a los pequeños un secreto en tres partes. En la primera parte del secreto, donde el infierno fue mostrado, Nuestra Señora les dio a los niños una manera de ayudar a otros para que no se condenen:

“Hagan sacrificios por los pecadores, y digan seguido, especialmente cuando hagan un sacrificio: Oh Jesús, esto es por amor a Ti, por la conversión de los pecadores, y en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María”.


Una visión aterradora

En el libroLa verdadera historia de Fátima del P. John de Marchi, relata cómo el padre de la pastorcita Jacinta, Ti Marto, presenció lo ocurrido en Cova da Iria aquel día.

Recordó que “Lucía jadeó de repente horrorizada, que su rostro estaba blanco como la muerte y que todos los que estaban allí la oyeron gritar de terror frente a la Virgen Madre, a quien llamaba por su nombre. Los niños miraban a su Señora aterrorizada, sin palabras, e incapaces de pedir socorro por la escena que habían presenciado”.

Más tarde, a petición del Obispo de Leiria, Lucía describió la visión en sus “Memorias”:

“Mientras Nuestra Señora decía estas palabras abrió sus manos una vez más, como lo había hecho en los dos meses anteriores. Los rayos de luz parecían penetrar la tierra, y vimos como si fuera un mar de fuego. Sumergidos en este fuego estaban demonios y almas en forma humana, como tizones transparentes en llamas, todos negros o color bronce quemado, flotando en el fuego, ahora levantadas en el aire por las llamas que salían de ellos mismos junto a grandes nubes de humo, se caían por todos lados como chispas entre enormes fuegos, sin peso o equilibrio, entre chillidos y gemidos de dolor y desesperación, que nos horrorizaron y nos hicieron temblar de miedo (debe haber sido esta visión la que hizo que yo gritara, como dice la gente que hice). Los demonios podían distinguirse por su similitud aterradora y repugnante a miedosos animales desconocidos, negros y transparentes como carbones en llamas. Horrorizados y como pidiendo auxilio, miramos hacia Nuestra Señora, quien nos dijo, tan amablemente y tan tristemente: 

‘Ustedes han visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Es para salvarlos que Dios quiere establecer en el mundo una devoción a mi Inmaculado Corazón. Si ustedes hacen lo que yo les diga, muchas almas se salvarán, y habrá paz’.

Luego, después de la visión, María les indicó una oración esencial para ayudar a los pecadores: 

“Cuando ustedes recen el Rosario, digan después de cada misterio: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu infinita Misericordia”.

El P. de Marchi señaló que los niños comprendieron por qué la Virgen de Fátima pidió orar y hacer sacrificios por los pecadores. “Haz esto”, decía la Señora. “Es una cosa grande, buena y amorosa, y agradará a Dios que es Amor”.


Los Pastorcitos

 Los pastorcitos “se convirtieron, en su libre albedrío, en  co-redentores con Cristo. La visión del infierno que habían visto en julio no se borró de sus mentes. Oraron incesantemente. Ellos buscaban nuevos sacrificios. Rezando el Rosario, nunca se olvidaron de incluir la oración que Nuestra Señora les enseñó a decir después de cada decena”, indicó el sacerdote en su libro.


La segunda parte del secreto es sobre la devoción al Inmaculado Corazón

En la segunda parte María dice:

«Usted ha visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón».

Después de explicar la visión del infierno, María habló de una guerra que «iniciará durante el pontificado de Pío XI.»

Esta última fue la Segunda Guerra Mundial, que fue ocasionada, según las consideraciones de Sor Lucía, por la anexión de Austria a Alemania durante el pontificado de Pío XI (J. de Marchi, Temoignages sur les apparitions de Fatima, 346).

Además de la visión del infierno, el mensaje de la Virgen de Fátima indica que se debe orar el Rosario todos los días, hacer sacrificios y orar por los pecadores, practicar la devoción de los 5 primeros sábados de mes en honor del Inmaculado Corazón de María, y la consagración personal también a su Inmaculado Corazón.

Dos de los tres secretos revelados por la hermana Lucía en 1942 son:

1) «Ustedes han visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarles, Dios desea establecer en el mundo devoción a mi Inmaculado Corazón.»

2) «La Primera Guerra mundial terminara pronto. Sin embargo, si la humanidad no deja de ofender a Dios, otra guerra peor surgirá en el Reino del Papa Pío XI. Cuando ustedes vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que éste es el gran signo que Dios les da, porque el va a castigar el mundo por sus crímenes a través de las guerras, el hambre, la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir esto, Yo vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión de reparación de los Primeros Sábados.

Si mi petición es acatada, Rusia se convertirá, y habrá paz. Si no, Rusia transmitirá sus errores a través del mundo, promoviendo guerras y la persecución de la Iglesia; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas; en el final mi Inmaculado Corazón triunfará. El santo Padre consagrara Rusia a mi la cual se convertirá, y algún tiempo de paz se le dará al mundo.”


Sobre el Tercer Secreto

Hay una entrevista al cardenal Oddi publicada en 1990, sobre su relación con el papa San Juan XXIII.

Él dice que a principios de la década de 1960, cuando actuaba como secretario de San Juan XXIII, le dijo “santo padre hay una cosa por la cual no puedo perdonarle”.

Y el Papa le preguntó que era, respondiéndole Oddi “que no haya revelado el tercer secreto de Fátima”.

El Papa le respondió “no hablemos de eso, te dije que no lo mencionaras”.

La interpretación del cardenal Oddi de esa contestación de Juan XXIII es que:

“De la actitud que el Papa Juan mostró durante nuestra conversación, deduje, pero es solo una hipótesis, que el Secreto podría contener una parte que podría tener un tono bastante desagradable”.

“San Juan XXIII había convocado al Concilio con la intención precisa de dirigir las fuerzas de la Iglesia hacia la solución de los problemas que afectaban  a toda la humanidad, comenzando desde donde las oscuridades atacaban fuertemente: desde adentro de la misma Iglesia

Es decir, tenía la intención de que el trabajo comenzara con la perfección evangélica perseguida por las personas consagradas…” (es decir desde la conversión, purgación y santificación del clero y religiosas).

“Pero todos sabemos que, a pesar de los grandes méritos del Concilio, muchas cosas tristes también tuvieron lugar.

Estas cosas tristes no se deben al Concilio, pero se llevaron a cabo junto con el Concilio” (bajo la apariencia de ser fruto del concilio de distribuyeron los errores que el mismo concilio procuraba eliminar).

“Pero cuando le pregunté durante una audiencia por qué en 1960, cuando la obligación de guardar el secreto había llegado a su fin, no había hecho pública la última parte del mensaje de Fátima, respondió con un suspiro de cansancio. Luego dijo: ‘No traigan ese tema conmigo, por favor…’”

Y abunda en su teoría sobre el tercer secreto de Fátima de la siguiente forma:

¿Qué sucedió en 1960 que se pudo haber visto en relación con el Secreto de Fátima?

“El evento más importante es sin duda el lanzamiento de la fase preparatoria del Concilio Vaticano II. Por lo tanto, no me sorprendería si el Secreto tuviera algo que ver con la convocación del Vaticano II…”.

Y todavía avanza, el cardenal Oddi, más diciendo:

“No me sorprendería si el Tercer Secreto aludiera a tiempos oscuros para la Iglesia: graves confusiones y apostasías problemáticas dentro del catolicismo mismo…

Si consideramos la grave crisis que hemos vivido desde el Concilio, las señales de que esta profecía ha sido cumplida no parecen faltar”.


El Martirio 

Esto se entronca también con una entrevista que le hizo,  en The Catholic World Report el historiador Kevin Symmons sobre el tercer secreto refiriéndose a una carta que Sor Lucía escribió al Papa San Pablo VI en 1944.

Symmons dice “En su carta, Sor Lucía habló sobre una “revuelta diabólica” que estaba siendo “promovida por los poderes de las tinieblas” con “errores” cometidos contra Dios, su Iglesia, sus doctrinas y dogmas.

Ella dijo que la Iglesia atravesaba una “agonía en Getsemaní” y que había una “desorientación mundial que martirizaba a la Iglesia”.

Agrega aún más:

“La discusión de la Hna. Lucía sobre la “agonía de la Iglesia en Getsemaní” y su martirio por una “desorientación mundial” parecía similar a la tercera parte del secreto, que describe un martirio global de la Iglesia mientras hace su camino hacia una cruz.


¿Qué causa este martirio?

En la segunda parte del secreto, Nuestra Señora advirtió acerca de la propagación de los “errores” de Rusia.

Esos errores causaron exactamente lo que Nuestra Señora predijo: guerras, persecuciones de la Iglesia y sufrimiento para el Santo Padre que fueron provocados por el Comunismo y su haciendo ascender el ateísmo a través de la revolución.

En junio de 1958, Sor Lucía le escribió al Papa Pío XII y le dijo que el comunismo alcanzaría su apogeo en la década de 1960.

Los errores del Comunismo hicieron infectar al mundo, llevando a la gente a rebelarse contra Dios y todo lo que es santo.

El periodista Antonio Socci escribe en la introducción de su libro “El Cuarto Secreto” que fue movido a la duda por un artículo del periodista italiano Vittorio Messori a propósito de la muerte de Sor Lucia.

Allí Messori hablaba de los numerosos escritos y “Cartas a los papas” que Sor Lucía habría dejado en su celda.

Messori aludía a la revelación vaticana del Tercer Secreto del 26 de junio de 2000 diciendo:

“Que en lugar de resolver el misterio, ha abierto otros: en lo referido a sus interpretaciones, sus contenidos y sobre la integridad del texto revelado”.

El fallecido padre Joaquín Alonso (+1981), quien por dieciséis años fue el archivista oficial de Fátima, y que había tenido numerosas entrevistas con la Sor Lucía, testifica lo siguiente:

“Por lo tanto es completamente probable que el texto haga referencias concretas a la crisis de fe dentro de la Iglesia y a la negligencia de los pastores mismos [y a las] luchas internas en el seno de la Iglesia y a una grave negligencia pastoral de la alta jerarquía…

En el período precedente al gran triunfo del Inmaculado Corazón de María han de suceder cosas terribles. Esto es lo que forma parte del Secreto.

Es muy posible que hable no solo de una crisis en la fe en la Iglesia durante el período precedente, sino que como en el caso del Secreto de La Salette, por ejemplo, haya referencias más concretas a las luchas internas de los católicos o a la caída de sacerdotes y la aprobación  de la religión.

Quizás inclusive se refiera a las fragilidades de la  jerarquía de la Iglesia. Puesto que ese asunto no es para nada extraño a otras comunicaciones que Sor Lucía ha recibido en este tema.”

Mons. Amaral, tercer obispo de Fátima, dijo lo siguiente sobre el Secreto en una conferencia en Viena, Austria, el 10 de septiembre de 1984:

“Su contenido concierne a la fe. Identificar el [Tercer] Secreto con anuncios catastróficos o con un holocausto nuclear es deformar el sentido del mensaje.

La pérdida de la fe de un continente es peor que la aniquilación de una nación; y es verdad que la fe está continuamente disminuyendo en Europa.”

Está luego la cita famosa del Cardenal Luigi Ciappi, teólogo personal de cuatro papas, incluyendo a San Juan Pablo II:

“En el Tercer Secreto se anticipa, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comienza en altos niveles”.

A partir de unas supuestas afirmaciones del Arzobispo Capovilla, de las que deducen la existencia de dos versiones del secreto (lo que cuenta con bajo nivel de fundamentos), y las controversias y versiones sobre el momento oportuno para darlo a conocer, si se puede deducir la importancia del contexto en el que se hizo pública la tercera parte del Secreto.  

La visión del “Obispo vestido de blanco” que está reproducida en las cuatro páginas escritas por la Hermana Lucía sería revelada inicialmente por el Cardenal Sodano, en conjunto con la interpretación de que el Secreto es una predicción del intento de asesinato del Papa Juan Pablo II en 1981, pero no agota el concepto de martirio del Vicario de Cristo, sino que se extiende a un padecimiento profundo y prolongado en la participación de la agonía, pasión y muerte del Señor Jesús.

Al mismo tiempo, el 13 de mayo del 2000, durante la ceremonia de beatificación de Jacinta y Francisco, el Papa Juan Pablo II aludiría a la “terrorífica” escena, del Tercer Secreto, en su sermón, por medio del libro del  Apocalipsis:

“Otro portento apareció en el Cielo; un gran dragón” (Ap. 12, 3). Estas palabras tomadas de la primera lectura de la Misa nos hacen pensar sobre una gran batalla entre el bien y el mal, mostrándonos como, cuando el hombre deja de lado a Dios, no puede alcanzar la felicidad, sino que termina destruyéndose a sí mismo…

El mensaje de Fátima es una llamada a la conversión, una alerta a la humanidad para que no tenga relación alguna con el “dragón”, cuya “cola barrió un tercio de las estrellas del Cielo, y las precipitó a la tierra”. (Ap. 12:4).

Los Padres de la Iglesia han interpretado siempre a “las estrellas del cielo” como los ministros de Dios, y las estrellas barridas por la cola del dragón indican un gran número de miembros del clero que caen bajo la influencia del Demonio.

Este habría sido el modo en que se puede interpretar que  San Juan Pablo nos ayuda a comprender que el Tercer Secreto también incluye una gran apostasía. Una revelación implícita del secreto, que está contenido en las Escrituras.


El 21 de mayo de 2016 el Papa emérito Benedicto XVI confirmó a través de un comunicado de la Oficina de Prensa del Vaticano que el Tercer Secreto de Fátima está publicado en su totalidad, es decir, no queda nada por ser revelado.

Benedicto XVI se vio obligado a realizar estas declaraciones después de que diversos medios de comunicación publicaran que el Vaticano no habría dado a conocer todo el contenido del mismo según afirmó un profesor alemán.

El comunicado enviado por la Santa Sede explicó lo siguiente: “algunos artículos publicados recientemente atribuyen al profesor Ingo Dollinger declaraciones según las cuales el cardenal Joseph Ratzinger, después de la publicación, en junio del año 2000, del Tercer secreto de Fátima, le habría confiado que dicha publicación no era completa”.

“A tal propósito, el Papa emérito Benedicto XVI comunica que ‘no ha hablado nunca con el profesor Dollinger acerca de Fátima’ y afirma claramente que las frases atribuidas al profesor Dollinger sobre ese tema son ‘pura invención, absolutamente no verdaderas’ y reitera decididamente: ‘La publicación del Tercer secreto de Fátima es completa’”, añadió el comunicado.

La Tercera parte del secreto de Fátima fue revelado el 13 de julio de 1917 a los tres pastorcillos en la Cova da Iria y transcrito por Sor Lucía el 3 de enero de 1944.

Fue hecho público por el Secretario de Estado, Cardenal Angelo Sodano, el 13 de mayo del 2000.

Desde la opinión del periodista Antonio Socci, según el cual el cardenal Joseph Ratzinger amplía el contenido de la comprensión del secreto siendo Benedicto XVI  en el año 2010.
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De dar soporte teológico a que el obispo vestido de blanco que es asesinado en la visión de Sor Lucía era Juan Pablo II y por lo tanto las profecías de Fátima se cumplían en el atentado de ese 13 de Mayo, a la idea que expresó de que la profecía no estaba cerrada, no hay una contradicción sino una profundización y amplitud de la comprensión del contenido, y de la imagen de un Obispo vestido de blanco herido mortalmente.

Socci investiga y entonces encuentra una fecha que marca un punto de inflexión en el pensamiento de Benedicto XVI sobre Fátima: 13 de mayo de 2010.

Dice Socci:

“En ese momento la Iglesia estaba realmente bajo un fuerte ataque y en el aniversario de la primera aparición, el Papa decidió – muy rápidamente y sorpresivamente – ir al santuario de peregrinación portuguesa.

Allí, durante el viaje y durante su estancia, pronunció palabras sorprendentes. S.S. Benedicto XVI dijo: ‘sería un error pensar que la misión profética de Fátima llegó a la conclusión.’

A continuación, en referencia a la ‘visión’, publicada en el 2000 por el Vaticano, explicó que – junto con el sufrimiento del Papa, que ‘puede referirse en primera instancia a Juan Pablo II’ – en el Mensaje de Fátima hay mucho más.

Porque ‘se indican realidades sobre el futuro de la Iglesia, que están tomando forma poco a poco y se muestran también los sufrimientos de la Iglesia y se anuncia… una pasión de la Iglesia’.

Entre la novedad del mensaje ‘también está el hecho de que no sólo vienen de ataques externos… sino que los sufrimientos de la Iglesia proceden precisamente de dentro de la Iglesia, del pecado que existe dentro de la Iglesia’.

Y de hecho agregó ‘la más grande la persecución de la Iglesia no viene de sus enemigos de afuera, sino que surge de pecado dentro de la Iglesia’”.

Es cuando Benedicto XVI llega a la conclusión de que hay que volver a lo esencial, “la conversión, la oración, la penitencia y las tres virtudes teologales”.

Dice Socci que el Papa puso en marcha la alarma porque “la fe en muchas regiones del mundo, está en riesgo de apagarse como una llama que ya no se alimenta”.

Y esto, añadió el Pontífice, implica tiene un terrible reflexión sobre el mundo, debido a que “el hombre ha tenido éxito en el desencadenamiento de un ciclo de muerte y terror, pero no lo puede detener”.

Por lo tanto Socci concluye:

“En resumen, el 13 de mayo de 2010 el Papa deja claro: que el mensaje de Fátima no termina en el pasado, en el ataque a Juan Pablo II por Alì Agca.

Entonces usted necesita escuchar la exhortación de la Madonna a la conversión, la penitencia y la oración por la Iglesia que está bajo ataque (incluso desde el interior) y por la fe que se está apagando en muchas partes del mundo.

Y por último, porque la humanidad es probable que termine en un abismo”.

Esto constituye una advertencia dramática para la Iglesia y para la humanidad, sobre la que parece pesar una enorme espada de Damocles.

En el texto inédito publicado por las monjas, el diario de la hermana Lucía relata cómo se sobrepuso a la dificultad de escribir el ‘tercer secreto’ requerido por la autoridad eclesiástica.

Texto clave de la entrevista:

«De este modo, diría también aquí que, además de la gran visión del sufrimiento del Papa, que podemos referir al Papa Juan Pablo II en primera instancia, se indican realidades del futuro de la Iglesia, que se desarrollan y se muestran paulatinamente. Por eso, es verdad que además del momento indicado en la visión, se habla, se ve la necesidad de una pasión de la Iglesia, que naturalmente se refleja en la persona del Papa, pero el Papa está por la Iglesia y, por tanto, son sufrimientos de la Iglesia los que se anuncian. El Señor nos ha dicho que la Iglesia tendría que sufrir siempre, de diversos modos, hasta el fin del mundo. Lo importante es que el mensaje, la respuesta de Fátima, no tiene que ver sustancialmente con devociones particulares, sino con la respuesta fundamental, es decir, la conversión permanente, la penitencia, la oración, y las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. De este modo, vemos aquí la respuesta verdadera y fundamental que la Iglesia debe dar, que nosotros —cada persona — debemos dar en esta situación. La novedad que podemos descubrir hoy en este mensaje reside en el hecho de que los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo vienen de fuera, sino que los sufrimientos de la Iglesia proceden precisamente de dentro de la Iglesia, del pecado que hay en la Iglesia. También esto se ha sabido siempre, pero hoy lo vemos de modo realmente tremendo: que la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia y que la Iglesia, por tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender, por una parte, el perdón, pero también la necesidad de la justicia. El perdón no sustituye la justicia. En una palabra, debemos volver a aprender estas cosas esenciales: la conversión, la oración, la penitencia y las virtudes teologales. De este modo, respondemos, somos realistas al esperar que el mal ataca siempre, ataca desde el interior y el exterior, pero también que las fuerzas del bien están presentes y que, al final, el Señor es más fuerte que el mal, y la Virgen para nosotros es la garantía visible y materna de la bondad de Dios, que es siempre la última palabra de la historia.»

Documento completo en vatican.va

Socci dice que el contexto específico del texto clave es de 1944.

Y se trata, de luego que Sor Lucía superara el terror de lo que había visto y oído antes, con la escritura por el tercer secreto de Fátima, que puede leer aquí.

Y Socci añade:

El texto inédito que acabo de mencionar es un documento muy interesante, donde desde de adentro se confirma con facilidad la reconstrucción histórica de que el Tercer Secreto se compone de dos partes:

Una, la visión, que fue escrita y enviada antes.

Mientras que la otra – que en las palabras de la Virgen María es el “significado” de la propia visión -, fue escrita y enviada más tarde.

Es el famoso y misterioso “anexo” que dio a entender Capovilla.

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Este es el texto, que todavía no está publicado, que presumiblemente es la parte que más asustó a la hermana Lucía.

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La misma parte que asustó a Juan XXIII (pero también antes de él, al Papa Pío XII) y Roncalli decidió no revelarlo.

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Porque – a su juicio – podría ser sólo un pensamiento de la Hermana Lucía y no tendría origen sobrenatural.

Y continúa:

La visión que acabo de mencionar se refiere a los dos elementos que se supone están contenidos en el texto inédito del Secreto:

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-la profecía de una inmensa tragedia para el mundo y

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-una gran apostasía y crisis en la Iglesia.

Una prueba apocalíptica al final de la cual dijo Nuestra misma Señora en Fátima: ‘Mi Inmaculado Corazón triunfará”.

En este esperado “triunfo” al que en 2010 hizo referencia Benedicto XVI:

“Que los siete años que nos separan del centenario de las Apariciones (2017) aceleren el triunfo del Inmaculado Corazón de María, a la gloria de la Santísima Trinidad”.

¿Cuál es la tercera parte del secreto o «tercer secreto»?

Esto es lo que Sor Lucía escribió:

«Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz que es Dios: ‘algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él’ a un Obispo vestido de blanco ‘hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre’. También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron uno tras otro los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios».

En una carta del 12 mayo de 1982 dirigida a San Juan Pablo II, Sor Lucía escribió:

«La tercera parte del secreto se refiere a las palabras de la Virgen [en la segunda parte del secreto]: ‘Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas’».

En términos generales, la tercera parte del secreto se refiere al conflicto del siglo XX entre la Iglesia y la Rusia comunista.

El ángel con la espada de fuego representa el juicio que caería sobre el mundo si no fuera por la intercesión de María (que irradia la luz que detiene la espada de fuego).